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ESPECIAL BIETTE

Trois ponts sur la rivière. Nota de intenciones

Por Jean-Claude Biette

Trois ponts sur la rivière (Jean-Claude Biette, 1997)

 

Trois ponts sur la rivière es un cuento. Una mezcla de elementos de comedia y de vistazos discontinuos en torno a una historia misteriosa. La pareja, Arthur y Claire, reemprenden el antiguo camino de «la comedia de re-matrimonio», salvo que no hay matrimonio ni al comienzo ni al final de la película, sino una luna de miel prematura a modo de ensayo de matrimonio. Paralelamente, otra historia, la de Frank, malhechor fanático, que frecuenta sin parar, por la ironía del azar, el itinerario de la comedia sentimental de Arthur y Claire, sin que cada uno sepa verdaderamente ni se preocupe de lo que es del otro. La película está ahí para reunirlos en una sola historia y para hacer ver cómo apenas bastaría nada para descubrir esta realidad de la que individualmente sabemos tan poco, a pesar de la sobreinformación mediática.

Frank encarna una cierta inocencia en la práctica del mal, del mismo modo que Arthur y Claire, a su manera, viven en una cierta inocencia del mal que existe a su alrededor, así como del bien, que siempre es posible que gane sobre el mal.

Conforme el cuento es contado, los fragmentos de la realidad aparecen y se añaden a la noche y al día; algunos incluso permiten a los protagonistas avanzan en la consciencia que toman una del otro.

Entre la Historia que estudia y enseña y la historia que vive delante nuestra, Arthur no establece aún el vínculo. Y sin embargo hay un juego real entre los individuos aislados y las pequeñas comunidades oficiosas mostradas en la película (los estudiantes en París y en Oporto, los tejidos de las sectas) que Arthur y Claire descubren, tanto aisladamente como juntos, o que, como nosotros, ignoran.

Mi intención más antigua escribiendo este guión ha consistido en preparar el encuentro entre una historia resueltamente imaginaria (el cuento gemelo) y la realidad concreta y ordinaria de los actores y de los lugares. Pero si todo está dicho, queda por hacerlo todo.

Traducción del francés de Francisco Algarín Navarro.