ESPECIAL REIS & CORDEIRO EN EL SEFF

'Ana'

Por Joris Ivens



Todavía no tuve la oportunidad de establecer el tipo de diálogo que me gustaría con António Reis y Margarida Cordeiro, realizadores de Ana.
Recuerdo su película precedente, Trás-os-Montes, inolvidable.
Viendo Ana viví una gran experiencia emocional. Es una película que eleva el espíritu, con una sensibilidad, una finura y una concepción poética de la imagen muy particular.

Toda la fuerza de la película está ya en la sinopsis:
«En aquellos días...
La leyenda de leche en la casa sombría.
Tiempo interior.
Casi silencio».

Más que una leyenda, es un cuento, un sueño secreto que nos persigue mucho después.

«Tiempo interior», pero también esa dimensión cósmica que se infiltra en la película, y ese «casi silencio», es verdad, el silencio atraviesa toda la sala. El silencio natural de los gestos de los personajes, adultos y niños, de sus miradas. A. Reis y Margarida Cordeiro recrean el tiempo sin dejar de lado la realidad, una realidad que siempre es la verdadera fuente del trabajo artístico, siempre están muy cerca de esa fuente.

Dentro de la casa sombría, la luz pone de relieve algunos lugares oscuros. Hay efectos impresionantes, ¡y no es Rembrandt, no es de la Tour!

Y por el contrario, fuera los colores son fuertes: amarillo, verde, dan toda la fuerza al paisaje. Paisaje grandioso, a veces se ve a un personaje a lo lejos, corriendo o andando, y así es como el espacio adquiere esa desmesura. Esto me recordó un poco a la pintura clásica china, que sitúa al hombre en el universo. La imagen del hombre relacionada con el cosmos es una de las reflexiones más profundas de la filosofía china que dice: «El cielo da, la tierra recibe, hace crecer, y el hombre consuma». Me parece audaz por parte de Reis y Cordeiro, muy próximos a la realidad actual, y a veces cercanos al documental que introduzcan esta noción cósmica.

En Ana hay una proliferación de símbolos, símbolos que son también signos, un código: una historia, la mitología y el sabio discurso del profesor. ¡Flashbacks de 5000 años! Y Reis y Cordeiro tienen el valor de retroceder en el tiempo y en el espacio, y nos dicen: son las mismas, son las mismas personas, son los mismos movimientos de la humanidad que, al final, vuelven en esta casa, es el ciclo de la vida: las montañas, el agua, el río, la relación del hombre con la naturaleza, con los animales.

Se puede decir que A. Reis y M. Cordeiro recrean el tiempo. Por dentro, siempre puntuado por los actos de la vida cotidiana, el ritmo naturalmente lento de las miradas, de los gestos. Por ejemplo, cuando el hijo de Ana ve la tumba de su madre muerta. El momento más emocionante es el de la imagen de la nieta de Ana, de espaldas, cuando sus manos se deslizan lentamente por la pared. Reis y Cordeiro no nos muestran su rostro.

Esta película es una exaltación de la vida, pero también habla de la muerte. El odre, la balsa, la barca, tantas intervenciones humanas a lo largo de los siglos que siguen condiciéndonos a la idea de la muerte.

El símbolo de la barca, fuente de vida y de muerte, establece una relación casi natural con la muerte de Ana. Al final de su vida, como si fuera un recorrido ritual, Ana se dirige a un lago redondo, que parece que se ha insertado en ese paisaje fijo, plano. Es este tipo de visiones que vienen a la mente cuando uno piensa en cosas pacíficas y serenas. Como cuando Ana sube y baja esos escalones tan altos. El sonido de sus suecos suena como un destino, como una fatalidad. También mi edad avanzada me hace sentir esa fatiga. Puedo entender muy bien los movimientos de Ana, se diría que son lentos, pero en realidad son de una extrema justicia, eficaces, precisos y medidos para economizar sus fuerzas.

Reis y Cordeiro utilizan el viento como un elemento dramático y no como un artificio: el viento acaricia los árboles o los fustiga. Por ejemplo, en el primer plano del travelling, la nieta de Ana corre con el viento. En segundo plano, vemos las ráfagas. Es increíblemente hermoso.

Me gustan los silencios en esta película. Me gusta el silencio que invade los propios lugares, aunque durante mucho tiempo estén cargados con la presencia de los personajes que los abandonaron.

A. Reis y M. Cordeiro trabajan con excepcional talento la memoria de esta película. El vaivén entre el pasado y el presente de la anciana. El tiempo de Ana nunca se impone como un flashback sublimado, sino que se sobrepone, se encaja, como en la aparición de la joven vestida de blanco.

El Action-République muestra la película de dos grandes poetas.

Publicado originalmente en Diário de Notícias, 30 de junio de 1983.

Traducido del portugués por Francisco Algarín Navarro.