ESPECIAL REIS & CORDEIRO EN EL SEFF

'Rosa de Areia'. Declaraciones

Por Margarida Cordeiro y António Reis



Margarida Cordeiro:


A propósito de Rosa de Areia, es una película para quien aún puede ver y oír como si fuera la primera vez; como si fuese la primera película surgida de la tierra y hablando sobre ella.

Hubo una lucha con las formas, mucho tiempo antes de que fuesen filmadas; la película «mental» cambió muchas veces, incluso después de haber sido sometida a la escritura previa al (a los) découpage(s). Filmadas, las formas se revelaron muy bellas, extrañas, hostiles e incluso incompatibles (planos que no pudieron incorporarse al montaje).

Se imponían, se rechazaban, se atraían, estaban vivas. Finalmente, Rosa de Areia estaba allí, contra mí (formando parte de mí), en la oscuridad de las salas, palimpsesto complejo y fugitivo en el écran, juego de luces y sombras, de sonidos y de silencio.
Y la alegría muy honda y grave durante todo este largo e inefable proceso.

António Reis:

Yo diría que Rosa de Areia es totalmente una película de materias. Materias en constante devenir: el viento natural se convierte en viento de tuba, el vestido de las actrices contrasta con las nubes, la tridimensionalidad cae a los pies de la bidimensionalidad, el plano-secuencia es emparedado por el fijo, la música es el silencio y el color modulado, la luz más pura pasan a ser fluctuantes y difusas.

El sentido del trabajo sobre las materias (implicándose e implicadas) no puede, por lo tanto, delimitarse: es múltiple, se rehace constantemente y sobre todo interroga, elabora formas…

Rosa de Areia no pasa como un torrente: se desvanece en una lenta rotación, una lenta translación, movida por la insumisa energía de las formas cinematográficas.

Publicado originalmente en Cinema, nº 16, otoño de 1989.
Traducción del portugués por Miguel Armas.