ESPECIAL KLONARIS & THOMADAKI

'Unheimlich III : Les Mères'

Por Simonetta Cargioli


Unheimlich III : Les Mères, Centre Pompidou, 1981© Klonaris/Thomadaki

A lo largo de los años 80, en el caso de Klonaris y Thomadaki la hibridación de los conceptos formaba un eco con la hibridación de las tecnologías. Ellas articularon los intermedia dentro de la realización de diferentes entornos en los que el cine, la fotografía, el vídeo, el sonido, la luz y los objetos formulaban una obra «en tanto que dispositivo de proyecciones en el espacio», así como en forma de recorrido. En la época, este planteamiento fue innovador y singular, tanto en el cine experimental como en las artes plásticas.

En 1980, el Centre Pompidou presentó la primera retrospectiva dedicada a Klonaris y Thomadaki; a continuación, el Cine del Musée National d’Art Moderne les encargó la realización de un nuevo proyecto, además de una carta blanca. Las dos artistas respondieron con la propuesta de un complejo e inmersivo dispositivo, en el que el espacio quedaba atravesado por las proyecciones múltiples acompañadas de sonidos difundidos en cuadrafonía: Unheimlich III: Les Mères. Con esta obra crucial los conceptos de entorno y de inmersión se convertirían en ejes fundamentales de su trabajo.

En el caso de Unheimlich III: Les Mères, Maria Klonaris y Katerina Thomadaki crearon una «partitura de proyecciones». El dispositivo espacial estaba estructurado según una serie de proyecciones de películas y de diapositivas que se veían delante y detrás de los espectadores, sentados en las gradas: la proyección se extendía hasta los 360º, rodeando por completo al público. Las artistas crearon también una serie de objetos cinematográficos provistos de ruedas, siendo utilizados como pantallas móviles: una ventana corredera que podía abrirse y un biombo de cuatro hojas (una puerta, una parte de cristal y dos partes pintadas de blanco por un lado y recubiertas de espejos por el otro). A partir del cruce de los diferentes haces de luz, los distintos materiales del biombo producían perspectivas, fragmentaciones y multiplicaciones, mientras que las partes reflectantes lazaban las imágenes proyectadas sobre los espectadores.

Entrada del cine del Museo, Centre Pompidou, 1981© Klonaris/Thomadaki


En este dispositivo, la imagen cinematográfica se dilata no sólo por la intervención de la diapositiva, sino también por la diversidad de las superficies de proyección (los objetos escenográficos y los cuerpos de las dos artistas vestidas de blanco). Los parámetros convencionales de la proyección quedaban así alterados, los soportes y las materias de las superficies que sirven de pantalla estaban desmultiplicados.

Si la presencia de la película «lineal» es central en esta obra (la parte puramente fílmica de la performance tiene una duración de 120 minutos en total), descubrimos también la presencia de las películas en bucle (que las artistas utilizan aquí por primera vez), además de la amplitud espacial de la proyección de las diapositivas.

Cuando el público entraba en la sala, se quedaba completamente sumergido en la situación; se apagan las luces y en un fundido encadenado se proyectaban en las pantallas las imágenes fijas de las puestas de sol. Katerina estaba de pie, inmóvil, de espaldas al público, delante de la ventana corredera, como si mirara a través del cristal este paisaje crepuscular que se superponía al mismo tiempo sobre su cuerpo.

Todas las imágenes de Unheimlich III: Les Mères se filmaron en Grecia; por primera vez Klonaris y Thomadaki (se) filmaban fueran de su taller, el cual durante años fue su espacio de trabajo privilegiado. Vemos imágenes de ruinas, dos edificios abandonados, imágenes de mar, del agua. Otro aspecto nuevo en relación a las películas precedentes: en Les Mères participan varias actantes, entre ellas dos de las actrices de su grupo de teatro de Atenas, Elia Akrivou y Antonias Dimolitsa, además de algunos miembros de sus familias1. Mediante las imágenes de las ruinas y del abandono, se refuerza el tema de la memoria, que constituye, junto con el del fantasma, uno de los hilos conductores de la obra. En Les Mères, las presencias son «insituables en el tiempo» (según la expresión de las artistas), la percepción ha quedado alterada y se instala la duda entre realidad e imaginario. La imagen proyectada –película o diapositiva- es un trampantojo, un cortocircuito entre lo real y lo virtual. El biombo modulable y móvil permitía obtener, entre las imágenes, efectos de volumen. La pantalla que estaba detrás del público era una superficie plana, pero la inclinación de los proyectores daba la sensación de estar ante una proyección sobre un soporte cóncavo. En esta pantalla se proyectaban las diapositivas mediante dos proyectores situados muy cerca uno del otro, y la imagen, deformada, ligeramente anamorfoseada, reforzaba la sensación de huida. La película estaba estructurada en tres partes que se desarrollaban, principalmente, en tres ambientes distintos: dos edificios en ruinas, invadidos por la naturaleza, y el borde del mar, donde Maria y Katerina realizan una serie de acciones.

La obra se construye, llevando esto más lejos que los trabajos precedentes, a través de un tejido de conexiones espaciales, plásticas, conceptuales y sensoriales en el que se entrelazan las imágenes, los cuerpos y los sonidos (las bandas estaban mezcladas en parte en directo) en un conjunto vibrante del que formaba parte el cuerpo del espectador. Maria Klonaris y Katerina Thomadaki invitaban enseguida al espectador a convertirse en visitante, a explorar el entorno recorriéndolo y a establecer una relación completamente libre con su relación personal con el espacio y el tiempo de la obra.

Es significativo que Les Mères fuera el primer proyecto de proyección ambiental producido y presentado por el Cine del Musée du Centre Pompidou; este proyecto se presentó de acuerdo con una fórmula de mostrar un espectáculo en directo que nunca había sido explorada hasta entonces en la programación de Cine del Museo. La performance se repitió todas las noches durante dos semanas. 

Artículo publicado originalmente en su integridad en Chich, C..
Klonaris/Thomadaki. Le Cinéma corporal. Chich, C. (Ed.). Paris: L’Harmattan, 2006.

Agradecemos a Katerina Thomadaki y a Cécile Chich el habernos autorizado esta publicación.

Traducción del francés de Francisco Algarín Navarro.

Programa del Centre Pompidou, 1981. Archives Klonaris/Thomadaki