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Conversación imaginaria entre Michael Snow y Marguerite Duras

por Nicolas Rey

India Song (Marguerite Duras, 1975)

Izquierda: So is This (Michael Snow, 1982).
Derecha: 'Rameau's Nephew' by Diderot (Thanx to Dennis Young) by Wilma Schoen (Michael Snow, 1974)

 

En 1978,de paso por París para realizar su primera exposición personal en el Centre Pompidou, inaugurada recientemente, Michael Snow se encuentra con Marguerite Duras. Cada uno de ellos no ha visto las películas del otro; Duras acaba de terminar Le Camion, y Snow ha realizado ya Wavelength, La Région Centrale y Rameau’s Nephew. La conversación es retranscrita por Dominique Noguez, que es quien ha llevado la iniciativa del encuentro y quien ha llevado a Michael Snow hasta Neauphle-le-Château para un proyecto de artículo que nunca se ha publicado. He aquí un fragmento del diálogo.

 

M. Duras: Parece que usted es un as de la combinatoria. Por lo tanto, para usted, el cine, ¿sería una máquina aleatoria? ¿Para usted es una máquina aleatoria?

M. Snow: Siempre dejo espacio para el azar y la casualidad. Sin azar, se vuelve un trabajo. Quiero ver o escuchar alg ocon lo que nunca me he confrontado. Sin tener aprioris sobre lo que va a resultar. En el fondo, soy un «essayeur».

M. Duras: Me han hablado de sus películas en el Festival de Hyères. De lo que usted, en América, llama cine «experimental». Eso me preocupa.

M. Snow: ¿Por qué?

M. Duras: La sociedad trata la libertad como una alienación. Autoriza lo que puede dejar a un lado. No se debe permitir.

M. Snow: Estoy de acuerdo. Pero este movimiento identitario me ha permitido igualmente descubrir a cineastas importantes. Hay una apuesta para que las películas circulen. Usted, aquí, llega a trabajar en la industria, sus películas se estrenan en salas…

 

M. Duras: Gaumont me ha dado diez millones para hacer Le Camion. Para el cine, es muy poco. No sé si estaba lista, no lo he pensado, me he lanzado al agua. Si la copia de trabajo no hubiera sido buena, no habríamos hecho positivado del filme.

M. Snow: ¿No cree que tiene dinero para hacer películas porque cuenta historias?

M. Duras: Le dirán, sin embargo, que lo que hago no es cine. Mis películas sin historias sobre las imágenes propuestas. Y es para mí el cine. El cine lleva cuarenta años avergonzándose de la palabra, del mismo modo que se averguenza de ser inteligente.

M. Snow: Por el hecho de que no haya palabras no tiene por qué no ser inteligente.

M. Duras: Cuando el cine reduce la historia a una sola imagen, es una especie de toma de poder sobre el espectador. Sé que no es lo que usted hace.

M. Snow: Pero podría hacer una película solamente con palabras. Una a la vez, escrita sobre la pantalla. Es una idea que tengo. Veríamos quizá una historia, pero no es lo que me interesa.

M. Duras: Y yo podría hacer una película donde la pantalla estaría en negro y donde yo contaría cosas. No estoy seguro de que esto le guste.

M. Snow: Hay que verlo –o más bien, ¡escucharlo! (Ambos ríen). Una película me interesa a partir del momento en el que puedo representármela como una escultura, cuyos materiales serían la luz y el tiempo.

M. Duras: Yo me siento más bien relacionada con el potencial ilimitado del texto. Con su proliferación ilimitada de imágenes.

 

Traducción del francés de Francisco Algarín Navarro.

Arriba: Le Camion (Marguerite Duras, 1977)
Abajo: L'Homme Atlantique (Marguerite Duras, 1981)