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ESPECIAL MANOEL DE OLIVEIRA

'Amor de Perdição'

por Serge Daney

Amor de perdiçao (Manoel de Oliveira, 1978)

 

Amor de Perdição es la tercera película que Manoel de Oliveira consagra al tema del “amor frustrado”. Las dos primeras, hasta ahora inéditas en Francia, son El pasado y el presente y Benilde. Amor de perdiçao es la adaptación literal de un libro del mismo título, debido a Camilo Castelo Branco, uno de los grandes escritores portugueses (1825-1890) de la época romántica. El libro fue adaptado en dos ocasiones anteriormente, la segunda por Antonio Lopes Ribeiro quien fue, hace tiempo, el productor de Oliveira para Aniki-Bobo. En la obra considerable de Camilo, Amor de Perdição (1861) hace un poco de figura de excepción: descuidada por su autor (que la escribía en prisión y afirma- lo dice al final del film- no haberla vuelto a abrir jamás), se convirtió en una de las obras más populares de la literatura portuguesa.

De ahí, sin duda, la mala acogida reservada a la película en Portugal, culpable de haber tocado un monumento nacional, de haber tomado el libro como un texto con el que confrontar imágenes (pocas películas, en la historia del cine, habrán llevado más lejos el examen de las relaciones entre lo que es mostrado y lo que es visto), resumidamente, de haber conducido a la película en la dirección de la verdad novelesca y no de la mentira romántica (para retomar los términos de René Girard). Esta misma reacción de pesar se manifestó en el curso del debate que seguía la proyección de la película en la Semaine des Cahiers, por parte de A. Coimbra Martins, especialista de Castelo Branco y embajador de Portugal en Francia: la película sería al mismo tiempo demasiado larga (más de cuatro horas) pero también demasiado densa, no lo suficiente desgranada, un poco fría igualmente.

Manoel de Oliveira atribuye en parte esta mala acogida a la mala influencia de los folletines brasileños que desfilan por la televisión portuguesa, ciertos largos de centenas de episodios. Amor de Perdição, difundida en seis episodios de cincuenta minutos cada uno, en blanco y negro, desagrada entonces. Desagrada también a la profesión cinematográfica portuguesa, lo cual es menos sorprendente, dicha profesión ha estado siempre desconcertada ante su único (y molesto) gran cineasta (hoy, setenta y cuatro años). El proyecto, no pudo realizarse más que con el apoyo de algunos cineastas amigos, como António Pedro Vasconcelos. El rodaje, obstaculizado por numerosas reanudaciones, parece haberse desarrollado en el interior de la mala voluntad general. Digamos también que la película tuvo considerables dificultades para obtener la prima de calidad que existe también en Portugal.

Es cierto que Amor de Perdição, con su presupuesto de más de doscientos millones de céntimos, es, económicamente también, un monstruo en el cine portugués, puesto que cuesta aproximadamente cinco veces el precio de una película mediana. Oliveira debió renunciar al 35mm para filmar en 16mm Eastmancolor. La película será inflada. Los productores de la película son, entre otros, el Instituto Portugués del Cine, el Centro Portugués del Cine (las cooperativas), Cinequipa y la Televisión portuguesa.

En la elección obligada del 16mm., Oliveira veía, a pesar de una pérdida de definición de la imagen, la posibilidad de ganar en estilización y poder sugestivo. Cineasta desde siempre acusado de naturalista, ha tomado la decisión de rodar en los estudios Tobis Portuguesa haciendo rehacer los decorados que él había ido previamente a situar. La situación de los decorados fue su primer trabajo. En efecto, el texto de Castelo Branco comporta, más allá del diálogo, muy pocas indicaciones escénicas, y es en este nivel donde Oliveira ha intervenido, optando por la reconstitución y el estudio, con los riesgos de ruidos parásitos o la falta de mano de obra cualificada (para tomar los decorados, por ejemplo). Es a partir de esos decorados, después del texto, cuando él ha construido la película tras elegir a los actores. Son, para los cuatro roles principales, amateurs, los otros con una interpretación un poco más consolidada, vienen en general del teatro. Oliveira los ha seleccionado a partir de su voz, de su forma de leer el texto, de su capacidad para memorizar largos pasajes. Y después solamente por su rostro. Según sus propias palabras, está contento de “ajustar” los actores al texto.

Este texto, seguido al pie de la letra (con una precisión rohmeriana, de Rohmer Oliveira admira su Perceval, del cual está, por el tema, bastante cerca), es el relato de los amores contrariados de Simon Botelho y Teresa de Albuquerque, dos jóvenes pertenecientes a dos familias nobles y enemistadas de Viseu. Amor contrariado o más bien imposible y vivido como tal hasta el fin por los héroes, con una tranquila impaciencia para nada, y sobre todo por las maniobras de las familias para perderlos (o para salvaros, a pesar de ellos), no merma. Es el tema afín a Oliveira de la suspensión de las leyes y de las normas sociales y su reemplazamiento, a través de las cuales los héroes se forjan a sí mismos y las cuales obedecen hasta la muerte o la locura. Finalmente, Simon asesina a su rival (el primo de Teresa), y se pone en interdicción de la sociedad, rechazado, encerrado en prisión, con el apoyo de un solo amigo, mariscal que responde al nombre de Joao de Cruz cuya hija, Mariana, dedica a Simon un amor sin esperanza que, él tampoco, desmentirá jamás. Condenado a muerte, después al exilio, Simon se embarca en el mismo momento en el que Teresa, encerrada en un convento, muere. El muere a su vez y su cuerpo es lanzado al mar. En el mismo momento, Mariana, que le había acompañado en el barco, se precipita y es absorbida apretando el cadáver contra ella. Del agua emergen un puñado de cartas, las cartas de Teresa y de Simon: el tema de Amor de Perdição.

La duración de la película puede ser un obstáculo para su exhibición o incluso un desafío para la pereza de los aficionados del «cine filmado» (expresión forjada por Biette en este mismo número). Oliveira insiste en que el film debe ser visto en continuidad. Por una vez, no se trata ni de un capricho de autor ni de terrorismo: Amor de Perdição es uno de esas extrañas películas en las que la duración es la materia misma. Como todos los grandes films, es a la vez, como decía antes Rivette de Rossellini, muy lento y de una increíble velocidad. Buscaremos en vano el menor tejido conjuntivo en esta película donde el despliegue del texto va paralelamente a una constante reinvención del espacio. Del espacio fílmico.

Se comprende que volveremos a hablar, en Cahiers, de Amor de Perdição.

Publicado originalmente en Cahiers du cinéma, nº 301, junio 1979.

Traducción de Francisco Algarín Navarro.