BAFF'09: MY MAGIC (Eric Khoo, 2008)

De entre la miseria, la magia

por Moisés Granda

Francis, mago retirado, alivia sus penas con alcohol, llega a casa y cae redondo. Llama por teléfono a su mujer, aquella que les ha abandonado a él y a su hijo. No escuchamos las palabras al otro lado de la línea, pero nos imaginamos las respuestas a raíz de las preguntas. En este ambiente triste crece el chico, de unos diez años. Preguntándose por qué su madre les abandonó o por qué su padre no deja de beber. El cuerpo del hombre, orondo y demacrado, es el verdadero centro del filme, el que lo contagia de suciedad y humildad, el que lo vincula a «lo real». Hace cuatro años, Theresa Chan, caso primordial del cine sutil, en Be with Me (2005), transformaba con su aparición, hacia el final del filme, la ficción en documental, y hacía bajarse del trono al cineasta, de quien descubrimos entonces la importancia de su gesto. Abandonar todo para arrodillarse al mundo del personaje, la anciana ciega, escuchar su historia, reposar la cámara en sus manos o descubrir los platos que sabe cocinar. Ahora, en My Magic debemos olvidarnos de los aspectos formales, de la fealdad, porque el cineasta también lo ha hecho. A Eric Khoo no le interesa el lucimiento, al contrario, se inclina hacia los personajes. Francis vive en una jaula, podríamos decir. La ausencia de dinero en casa le lleva a trabajar de faquir, a forzar su cuerpo, destrozarlo más aún. Habita una contradicción permanente, cada avance económico supone un fuerte revés para su estado físico. No hay futuro próspero, por lo tanto para él. Como si supiese ya de su imposibilidad de progreso y abandonase todo para dárselo a su hijo. Es un bello apunte sobre la paternidad, el padre que entrega todo, hasta su propia vida, para que su hijo no se lleve los mismos golpes que él.

Pero My Magic no es únicamente un elogio del gesto paterno, juega con más texturas que la real, deriva en ensoñaciones mágicas. Si el cuerpo de Francis concentra toda la suciedad y la desgracia existente en las calles de Singapur, de la imaginación del hijo emerge la fuga que convierte todo en atmósfera ilusionante. Es algo que el chico aprendió de su padre, en una suerte de impasse en el trayecto de infortunios que forma la película. Soñar la magia. Es uno de los aspectos más importantes del filme, la transmisión padre-hijo, porque Francis, más allá de la máscara patética, es, en cierta manera, también un maestro. Imposible no pensar en La carretera de Cormac McCarthy al descubrir los bellos matices que puntúan profundamente My Magic, apuntes que únicamente se pueden encontrar en su fondo, nunca en la superficie.


MY MAGIC (Eric Khoo, 2008) se proyecta los días 4 y 10 de mayo de 2009. La programación íntegra del BAFF’09 se puede consultar aquí.