BAFICI'09: CZTERY NOCE Z ANNA (Jerzy Skolimowski, 2008)

Cuatro noches de un soñador

por Moisés Granda

De vuelta para el cine tras un parón de casi dos décadas, tras una serie de coproducciones europeas (Ferdydurke [1991], Torrents of Spring [1989]) y alguna escapada americana (The Lightship, 1986), Jerzy Skolimowski regresa a Polonia. Y lo hace en clave menor. Cztery noce z Anna se desarrolla en un pequeño y sórdido pueblo polaco, invadido por ambientes profundamente naturalistas que parecen humedecer la imagen, impregnarla de un extraño vaho. El hilo argumental es extremadamente simple: Leon Okrasa, una suerte de inadaptado, dedica su tiempo a observar a una mujer, irrumpe por las noches en la habitación de ésta y convierte contemplación en imaginación, se hace una idea de todo aquello que observa y lo transforma (mentalmente) en algo vivido, en una suerte de verdad individual. La primera noche, Leon, entra por la ventana y, tras observar pacientemente los objetos que pueblan la casa (es su manera de conocer a Anna), contempla junto a la cama el pecho desnudo de la mujer, intenta tocarlo. Primera verdad. Al día siguiente, se dirige al cementerio y confiesa junto a la tumba de su abuela: «Era lo que querías. Estoy viendo a una mujer». En la posterior visita nocturna, Leon llegará a pintarle las uñas mientras duerme. La tercera noche, observará la fiesta de cumpleaños de Anna desde la lejanía y con la ayuda de unos prismáticos, se sumergirá, cada vez en mayor medida, en ese mundo imaginado. Beberá con ellos, aunque sea a distancia, y tras la fiesta, volverá a entrar para contemplar de cerca a Anna. La cuarta noche el entregará el anillo, y la quinta ya no será, pues es descubierto. Finalmente, tras el juicio, el muy inocente de Leon será inculpado por reincidencia, tras haber sido culpado previamente por una violación que no cometió. Al final, Leon, acabará en prisión, sufriendo las burlas de los otros presos, y viendo como su libertad será cercada por muros en una emocionante escena final que parece el reverso de la de Les Quatre-cents coups (François Truffaut, 1959).

Simpleza argumental, pero muy intensa en su miniatura. Skolimowski despliega toda la cacharrería alrededor de las situaciones ordinarias. Les da forma mediante la irrupción de pinceladas grotescas, las cuales, transforman los ambientes e intensifican las pequeñas acciones bordeando la frontera de un surrealismo «del este»: una vaca muerta flotando en un río, un helicóptero estruendoso en medio de la noche, una banda de sonido machacona y demodé. Es extraño el efecto que produce Cztery noce z Anna en el espectador, descubriéndose como una suerte de unión de algunos elementos aparentemente desfasados provenientes del Nuevo Cine Polaco y una especie de academicismo formal que privilegia la construcción de una atmósfera, aspecto, éste último, que nos hace traer a la memoria Yo (2007), la película de Rafa Cortés, con la que compartía, además, una cierta plástica de la roña. Por otra parte, resulta inevitable rememorar Deep End (1971), película que aúna con Cztery noce z Anna una constante temática: la obsesión de un hombre hacia una mujer, que el protagonista sobrepase lo racional llevado por un impulso hacia una figura femenina. Pero, a diferencia de Deep End, donde ese estímulo nacía como consecuencia de una provocación previa, en Cztery noce z Anna todo es un proceso mental, nacido de la incapacidad del protagonista al relacionarse, pero no únicamente con su objeto de deseo, sino también con la sociedad en general, resultado, seguramente, de una especie de castración materna (representada, esta vez, en la figura de una abuela dominante). Al final, a Leon, cual Balthazar, podemos pensarlo como un ser irracional víctima de los desmanes de quienes le rodean. Ni siquiera Anna, aunque sepa de su inocencia, le redime cuando va a visitarlo por última vez a la cárcel, devolviéndole el anillo y diciéndole: «Sé que no fuiste tú, pero no voy a volver». Cuando a los espectadores nos hubiera gustado más una declaración por parte de Leon: «Que extraño camino he tenido que recorrer para llegar hasta ti».


CZTERY NOCE Z ANNA (Jerzy Skolimowski, 2008) se proyecta los días 26, 27 y 28 de marzo de 2009. La programación íntegra del BAFICI'09 se puede consultar aquí.