BAFICI’09: LA LEÇON DE GUITARE (2006) y LA NEIGE AU VILLAGE (2006), de Martin Rit

Aprender a mirar

por Fernando Ganzo

Es extraño que el cine pueda a estas alturas seguir enseñándonos que el aburrimiento tiene tanta capacidad creadora como cualquier otra fuerza vital. La Nouvelle Vague aceptó el inmotivado encuentro cotidiano del cine clásico como vector narrativo. El cine independiente americano terminó por ahogarse en ese pozo cuando olvidó que un encuentro es, sobre todo, una cuestión de puntos de vista. En La Leçon de guitare un hombre de mediana edad, (de los que Martin Rit diría que se pegan a los muros) acude periódicamente a casa de un joven para recibir clases de guitarra. Y sin embargo la clave está fuera de esta relación: en la compañera de piso del joven profesor, Sandra, que se convierte en testigo de esa inversión generacional. Y en cómo ella se convierte, a su vez en el objeto de la mirada del alumno. Su deslizamiento por el pasillo de la casa hasta pasar junto a la habitación de la falsa Laetitia de Gainsbourg es la adquisición de una sabiduría plena. La observa llorar, la observa desnuda, la observa fuera de su mundo, y la acepta lejana. La destreza artística en el manejo de la guitarra transporta también ese precioso tesoro: la observación de un mundo perdido, la introducción en un terreno vedado y redentor… y la admiración de su alumno. La Leçon de guitarre es la historia de un equilibrio utópico reencontrado.




La introducción en el mundo ajeno, y las tres miradas de aceptación

Pero la cosa se complica a la hora de mostrar que la nieve en verano es posible, y que forma parte de esa misma fuerza cotidiana. Reformulando en una una soleada Aix-en-Provence (como haría Guerín en Estrasburgo) la espiral de Vértigo (Alfred Hitchcock, 1958), un joven sigue a una muchacha de falda corta. El testigo de esta acción se convierte en espía del espía, y el devenir de estos cuerpos provocará una identificación de roles. Como en el inicio de Céline et Julie vont en bateau (Jacques Rivette, 1974), la inercia (junto con Serge Bozon, Rit es el nuevo gran cineasta francés del magnetismo de los cuerpos, pero en Rit son esencialmente cuerpos que se miran) deviene equilibrio. Los tres ejes, el deseo (del pervertido), el aburrimiento (del “héroe”) y la inquietud y necesidad de comprender (de la espiada) pierden su apoyo en los travellings de los callejones, y ya no se tratará de seguir o ser seguido, sino de, simplemente, estar en órbita.




La fuerza circular que termina en aceptación

La paz del cine de Martin Rit es extraña, es la inversión lo que tranquiliza, la salubridad de lo infecto. La rutinaria vida de provincias es un sano crimen; si es aplastante lo es porque es física, visual y viscosa. Es la suerte del alumno aventajado, la de poder exprimir la potencialidad del exilio de la capital, encontrando espacios cohabitables en el intersticio entre los conceptos fijados por sus maestros, en insólita libertad filial, erótica mirada, movimientos controlados y acciones que siguen a estos como a remolque: concretas, palpables, vivas. El aburrimiento de un verano floreciente de muchachas pone en marcha un mecanismo de perversiones compartidas que permite recuperar la dignidad del voyeur, al convertirse él también en objeto, permitiéndonos entrar en su habitación y bañarnos en una redentora nieve blanca que creíamos que sólo existía en los poemas.




Y gracias la convivencia en lo inmundo se produce el milagro de las montañas nevadas en verano


LA NEIGE AU VILLAGE (2008) se proyecta los días 2, 3 y 4 de abril de 2009. La programación íntegra del BAFICI'09 se puede consultar aquí.