BAFICI'09: MOSES UND ARON (Straub-Huillet, 1974)

Los profesores que nos habría gustado tener

por Francisco Algarín Navarro

Serge Daney decía que los Straub vendrían a ser «los profesores que nos habría gustado tener». Y esto es así porque «permiten una experiencia humana real con objetos audiovisuales, una experiencia que hay que hacer paso a paso y con mucho rigor»1. De entre todos los textos que Daney escribió a lo largo de su vida –de los cuales, Los Straub y Dalla nube alla resistenza son especialmente bellos– hay unas líneas azarosas que surgieron de una larga conversación con Serge Toubiana recogida en un libro cuyo título viene a arrojar toda la luz al cine de Jean-Marie Straub y Danièle Huillet: Perseverancia. Perseverancia ante todo, junto a la resistencia. Perseverancia, justamente, por acercar las cosas a los hombres y al mundo de los hombres. Eran y son los Straub los profesores que nos habría gustado tener porque nos mostraron el fuego, el viento, el agua y la tierra. Porque a algunos nos volvieron a enseñar a ver, oír, leer, mirar. Cézanne, Bach, Kafka, Pavese, Hölderlin, Fortini, Brecht, Schöenberg; partituras, pinturas, poemas; y sobre todo, los Straub nos enseñaron a volver a escuchar, sobre todo a escuchar las lenguas (el francés, el alemán y el italiano) y la palabra de los hombres. Cuando Daney habla de la «experiencia humana real», pensamos en la experiencia de Cézanne frente al cuadro, en nosotros frente al cuadro, frente al marco del cuadro, y el bosque. Los Straub nos hacen revivir la experiencia que atosiga, el esfuerzo que supone, y la liberación final en las profundidades de los bosques, la contemplación de las nubes recortándose y aún emergiendo de la colina: resistiendo y perseverando por no deshacerse. Aprendimos que filmar el fuego era tan difícil como verlo, que filmar el viento era tan difícil como escucharlo. Porque el patrimonio del arca europea, pasado por la garganta, las manos y los oídos de los hombres, nos llegó mediante el contacto (literal) con los objetos audiovisuales en su forma más pura. Es por eso que, desde ellos, recorremos el rastro que el mal dejó en la tierra, abriendo una grieta marítima, tierra regada con vino y sangre de los hombres, la rama del laurel, «una judía y otra griega, sintetizada por los cristianos», como señalaba Daney. Las manos del leproso están llenas de los surcos, de las huellas de la serpiente. El legado de Daney era pasar de mano en mano esa llamita para que no se apagara. Frente al fuego que los hombres encendieron para el carnero dorado, la hoguera del bosque que el propio bosque sería, por sí solo, capaz de borrar, tan solo porque el fuego se prendió para dar un poco de calor a las palabras.


1. El rastro del mal, la grieta, el azar













El mar y la tierra corrompida















2. Una rama judía y otra griega















Y los cristianos, la síntesis


1. Daney, S.: Persévérance, P.O.L. Editeur, París, 1994


MOSES UND ARON (Jean-Marie Straub & Danièle Huillet, 1974) se proyecta únicamente el 30 de marzo de 2009. La programación íntegra del BAFICI'09 se puede consultar aquí.