CANNES 2010 (1):

Grandeza y decadencia de un pequeño mercado de películas (lire en français)

por Fernando Ganzo

Nuestra posición es extraña aquí, por primera vez, en Cannes. En el día de mi llegada ya pude reencontrar y abrazar viejos amigos y nunca antes había tenido esa sensación de verles en territorio enemigo. Dos preguntas radicales se me imponen al caminar entre sesiones recordando el viejo texto en el que André Bazin detallaba el día a día en el festival. ¿Por qué estamos en Cannes? ¿Por qué hablan, hablamos, cotidianamente de Cannes? Intentando responderme durante las largas colas, creo que nunca se me había presentado con tal nitidez la inmensa distancia que existe hoy entre el cine y las películas.

Cine, escrito como se puede ver en lo alto de una hoja de periódico, con una capacidad de convocatoria desmesurada, absurda, y películas, cuyo verdadero viaje es el que hacen del proyector a la pantalla y de esta a los ojos de quien quiere mirar, y que es lo único que pueden convocar (pues efectivamente es esta su llamada). Del primero hay mucho, y produce mucho papel que termina amontonado, destinado a la papelera. De las segundas hay menos, y no tantos quieren reparar en ellas. Están ahí, en medio de todo, como un Diógenes desesperado, extraviado entre privilegiados. La respuesta que reciben es más esquiva y no genera tanta celulosa, muchas veces sólo tiene voz en Internet.

La fuerza con la que llama o busca una película depende de una suma de otras fuerzas, más o menos presentes, y de fuentes diversas a las que acude a buscarlas: la fuerza del personaje, la del montaje, la de la mirada (del actor hacia un punto del encuadre, de la película hacia atrás en el tiempo), la formal/estético/lumínica, la del movimiento interno y externo al dispositivo (movimiento físico, movimiento mecánico), la del retrato, la del tiempo (del cuadro, del relato), la del mito, etcétera1. La técnica para dirigir todas estas fuerzas se convierte en control y maestría cuando todas ellas participan en un mismo fin, en un mismo interrogante, en una misma búsqueda, más o menos precisa. Sé que antes de que acabe el festival me toparé con algo así (será Godard, y su búsqueda será la de la belleza, en el sentido proustiano del término), pero hoy apenas algunas de estas fuerzas han brillado, y de forma tristemente solitaria.

Muchas de ellas estaban en Belle Epine, de Rebecca Zlotowski, lamentablemente cada una por su lado. Una historia propia de un De bruit et de fureur (Jean-Claude Brisseau) de niñas bien y tendencia bo-bo, sobre una adolescente (Léa Seydoux) al desabrigo tras la muerte de su madre. Una forma imponente, y estética con vocación vintage del fenómeno de grupos (vease The Warriors, de Walter Hill). La vía más rica es la del cuerpo de Seydoux, delicado frente a una violencia que ha de autoinflingirse durante su duelo, de desnudez progresiva ante la cámara: una vez su cuerpo se entregue por entero al film este caminará al desenlace, al fantasma, al llanto. Sin embargo todo se deja dominar por una vertiente rítmica, ligera; no obstante cada plano supera en trabajo y justicia el flojo debut de Katell Killévéré, Un poison violent, otra película donde el conflicto femenino adolescente es el punto orbital y que demuestra que una buena escritura (especialmente el personaje de la madre) puede arruinarse fácilmente, quedarse en papel, nada más que papel.

En Un homme qui crie de Mahamat-Saleh Haroun, la fuerza es elemental: el estado líquido es la felicidad, la verdad, para un personaje atrapado bajo el peso de los eventos de un mundo (el colonial) que se dejó llevar demasiado tiempo. Es la felicidad del baño con su hijo, de la sandía compartida con su mujer, y es en esa verdad donde reposa algo de eterno contra lo efímero, estéril, frustrante y absurdo de una vida encerrada en la arena y el asfalto del Chad.

Pero si algo se ha perdido entre este tiempo entre el texto de Bazin y el nuestro, es lo que durante todo ese trayecto caracterizó al tiempo cinematográfico. Los hombres contenedores de pulsiones de The City Below (Unter dir die Stadt) se dejan llevar por persuasiones resnaisianas pero nada hay de otra posibilidad, todo avanza, lógicamente, con la misma lógica que la película pretende deconstruir. En las películas vistas hoy cada plano sigue al precedente por impepinable falta de curiosidad (cuando no parece repetirse constantemente en lo mismo, como el Xavier Dolan de Les Amours imaginaires, especie de crónica hype de lo idiotas que podemos ser cuando alguien que nos atrae nos hace un poco de caso, en este caso una especie de Louis Garrel rubio que será reemplazado por el verdadero en cameo de revelador aspecto cíclico: efectivamente la película podría ser un bucle sin llegar por ello a nada, algo evidente en un cine que se empeña en volver a andar lo andado). Volviendo a la película de Christoph Hochhäusler, cuya relación con los personajes llega a equívocos que se me escapan, su representación de un affaire entre un hombre poderoso y una artista casada con un prometedor banquero podría ser visto como una elegía de la vida íntima del matrimonio Sarkozy (pues algo así debe de ser esa vida en la cama), pero es en realidad una especie de plúmbea puesta en evidencia del principio de lo reemplazable (a lo Camus) con que el poder ve al hombre y nosotros mismos la vida, y que lleva de cabeza a la catástrofe.


     Belle Epine
     Semaine de la critique
     FRANCE
     2010 / 80’
     director: Rebecca Zlotowski
     screenplay: R. Zlotowski, Gaëlle Macé
     image: George Lechaptois
     sound: Mathieu Descamps
     editing: Julien Lacheray
     music: ROB


     Les Amours imaginaires
     Un Certain Regard
     CANADA
     2010 / 102’
     director: Xavier Dolan
     screenplay: Xavier Dolan
     image: Stéphanie Biron Weber
     sound: François Grenon
     editing: Xavier Dolan
 


     Un homme qui crie
     En Compétition
     FRANCE, BELGIUM, CHAD
     2010 / 92’
     director: Mahamat-Saleh Haroun
     screenplay: Mahamat-Saleh Haroun
     image: Laurent Brunet
     sound: Daza Farzanehpour
     editing: Marie- Helene Dozo
     music: Wasis Diop


     The City Below
     Un Certain Regard
     GERMANY
     2010 / 110’
     director: Christoph Hochhäusler
     screenplay: C. Hochhäusler, U. Peltzer
     image: Bernhard Keller
     sound: M. B. R. Heesch, M. Lembert
     editing: Stefan Stabenow


     Un poison Violent
     Quinzaine des réalisateurs
     FRANCE
     2010 / 92’
     director: Katell Quillévéré
     screenplay: K. Quillévéré, M. Désert
     image: Tom Harari
     sound: F. Klockenbring, E. Croset
     editing: Thomas Marchand
     music: Olivier Mellano

1. Y entre estas fuerzas no se encuentra si el realizador es muy viejo o muy joven, y la próxima vez que oiga o lea que la película de Oliveira es magnífica porque tiene un espíritu muy joven gritaré (y gritaré sobre todo porque sé que ya no tendré oportunidad de verla en Cannes).