CANNES 2010 (5): NOTAS BREVES

Paradme si creéis haber oído esta antes (lire en français)

por Fernando Ganzo

Nota a propósito

Godard. El cine no es la representación de la realidad, es la realidad de la representación. Véase, Kiarostami.

Nota sin propósito

Con curiosidad, puede remarcarse la reinversión del proceso autoral hollywodiense. En el sistema de estudios, un realizador se veía obligado a hacer filmes de género, e intentaba, con sus decisiones, introducir una forma personal de percibir la realidad, su pensamiento, su visión. Hoy, en el sistema de autores hay cineastas que intentan hacer cine de género, anulando su visión personal, a riesgo de negar la potencialidad de su pensamiento fílmico por el camino. Pablo Trapero y el film noir de Carancho. Olivier Assayas y el thriller político de Carlos. El primero consigue al menos demostrar una pericia rítmica a la Death Proof, y convertir la ecuación corrupción + negligencia en el manto bajo el que se abriga hoy Argentina. El segundo consigue al menos remontar una primera hora y media deplorable (con efectos dignos de un videojuego, con planificación digna de los vídeos explicatorios de un videojuego), para establecer varios momentos de incertidumbre (atención al pasaje del secuestro de los miembros de la OLP en un avión) y terminar contando con cierto aplomo la historia de un terrorista internacional que termina viéndose atrapado, impotente, ante la red de interconexiones políticas. Carlos es una especie de Albert Serra trasnochado, convertido en play-boy con sobredosis de rayos ultravioleta, políglota, que adora las armas, su cuerpo y la revolución. En fin, Carlos es un dios, el superindividuo, pero toda su identidad termina aplastada por las botas de quienes él pensaba poder controlar, convirtiéndose en un hombre de finanzas, perdiendo todo el sentido de la lucha… nada nuevo en Assayas, ni nada que vaya más allá, en ningún sentido, que la saga Bourne. Más gracia tiene al menos ver las relaciones entre el terrorista y presidentes de toda índole. Menos gracia tiene ver cómo, dentro de las numerosas elipsis de la película (plantearse qué criterio siguió Assayas para decidir qué quedaba fuera de la serie y qué no es para quedarse boquiabierto) permanezca qué demonios hizo la inteligencia francesa para negociar con Sudán y obtener a Carlos. Menos gracia tiene todavía una serie como las otras, que busca incesantemente ser una serie más, colocar la cámara donde cualquiera la colocaría. Menos gracia tiene la inserción de planos televisivos para insertar con los hechos narrados, determinando el relato a la Cuéntame. Intentar ser Frankenheimer y no poder. Intentar ser Mann y no poder. Intentar seguir siendo Assayas y no poder. La música ha de volver para recordárnoslo. Volviendo sobre mis líneas noto que me he quedado con lo malo de las seis horas de Carlos, cuando podría haberme quedado con lo bueno. Continuará, pues.

Nota de luz

Todos vós sodes capitáns, o como una concepción fílmica se puede convertir en un espejo. Un grupo de niños de una escuela de Tánger se reúnen con Oliver Laxe, se les dice que harán una película. Sus reflexiones sobre cómo mirar, cómo ser visto, o incluso qué merece la pena ser visto y qué no, siempre ligadas íntimamente a la naturaleza misma del dispositivo nos devuelven nuestra propia reflexión: cómo miramos a los niños, dónde, y qué estamos viendo en realidad. Porque la película en sí misma se desvanece, se retoma, se autocuestiona (y las coincidencias con Aquel querido mês de Agosto son varias), sin dejar por ello de transmitirnos algo más que real: los rostros de esos niños, la voz de esas personas, el movimiento de la vegetación bajo el viento africano. Caminar el camino abierto por Jean Rouch, y a través del cual esos niños, que al inicio del film actúan caóticos, separados, se consiguen alinear, unirse, formar una comunidad de capitanes.

El camino a la comunidad de Beauvois es un tanto distinto. Unos monjes en Argelia. El convento es allí como un pelo en la sopa. Tanto que el espectador que no sepa a qué entra tardará en darse cuenta de que ese monasterio está en Argelia. ¿Qué es hermoso en este film? Los monjes, su doble identidad individual y colectiva y el enfrentamiento que ello implica, sus cánticos, el monasterio (filmar así un monasterio hoy en día es un acto de radicalidad. Preguntarse de nuevo sobre la verdad de la elección lo es más aún). ¿Qué no lo es? El lado convivencia con el Islam, el encuentro o integración de civilizaciones, educativo, y sin embargo necesario para establecer las verdaderas cuestiones de la película. La elección, y quizás más poderosa que nunca, pues para estos monjes se liga irremediablemente a la verdad, y a su carácter físico. Un monasterio es un lugar tan bueno como cualquier otro para filmar el amor, el cuerpo de cristo en la pintura, y en la música, de Debussy –el melocotonazo del festival–. Quizás todo ello fuera necesario para alcanzar tal belleza. Injusto, muy injusto, hablar de ella con tanta imprecisión. Volveremos.

Nota de bruma

Des filles en noir (chicas de negro) no es el biopic de las hijas de Zapatero. Es la incursión de Civeyrac en la reducidísima lista de cineastas que han sabido filmar con justicia la adolescencia y sus limbos. Su paradigma: dos rostros en un mismo plano, o dos planos con dos rostros que podrían ser el mismo, y el fundido. En negro. No hace falta más para hablar de aquello que les aterroriza, la ausencia del absoluto, la mediocridad, reconocer que se encuentran en un mundo en cuya construcción no pueden participar.

Estás obligado a fingir respeto por gente e instituciones que consideras absurdas. Vives atrapado en una cobarde tendencia hacia las convenciones morales y sociales que desprecias, condenas, y cuya absoluta carencia de fundamentos condenas. Es esta contradicción permanente entre tus ideas y tus deseos y todas las formalidades inertes y vanas pretensiones de tu civilización que te pone triste, en conflicto y desequilibrado. En este intolerable conflicto, pierdes toda alegría por vivir, y todo sentimiento de personalidad, porque en todo momento se suprime y limita y vigila el libre ejercicio de tus potenciales. Esta es la envenenada y mortal herida del mundo civilizado. (Octave Mirbeau, El jardín de la tortura.)

De ello a entrar en sus sueños queda poco, y a que Brahms ejerza un milagro de llanto tampoco.

(Carnacho de Pablo Trapero, Carlos de Olivier Assayas, Todos vós sodes capitáns de Oliver Laxe, Des filles en noir,de Jean-Paul Civeyrac, de Xavier Beauvois)


     Carancho
     En Compétition
     ARGENTINA, FRANCE, CHILE
     2010 / 107’
     director: Pablo Trapero
     screenplay: S. Mitre, M. Mauregui, P. Trapero
     image: Julian Apezteguía
     editing: E. Borovinsky, P. Trapero
 


     Carlos
     Hors Compétition
     FRANCE, GERMANY
     2010 / 333’
     director: Olivier Assayas
     screenplay: D. Franck, O. Assayas
     image: Y. Le Saux, D. Lenoir
     editing: M. Monnier, L. Barnier
 
 


     Todos vós sodes capitáns
     Quinzaine des réalisateurs
     SPAIN
     2010 / 78’
     director: Oliver Laxe
     screenplay: Oliver Laxe
     image: Ines Thomsen
     sound: Albert Castro
     editing: Fayçal Algandouzi
 


     Des filles en noir
     Quinzaine des réalisateurs
     FRANCE
     2010 / 85’
     director: Jean-Paul Civeyrac
     screenplay: Jean-Paul Civeyrac
     image: Hichame Alaouié
     sound: F. Mereu, S. Savine, S. Thiébaut
     editing: Louise Narboni


     Des hommes et des dieux
     En Compétition
     FRANCE
     2010 / 120’
     director: Xavier Beauvois
     screenplay: X. Beauvois, E. Comar
     image: Caroline Champetier
     sound: Jean-Jacques Ferran
     editing: Marie-Julie Maille