CANNES 2012 (8): DE ROUILLE ET D'OS, DE JACQUES AUDIARD, JOURNAL DE FRANCE, DE CLAUDINE NOUGARET Y RAYMOND DEPARDON

Con mi agradecimiento a dos contribuciones anónimas

Por Fernando Ganzo

(read in English)


A falta de ver esta noche las películas de Carax y Kiarostami, quería esperar para dar parte del día, pero he decidido adelantarme transmitiendo dos testimonios que no pude sino admirar y envidiar.

Esta mañana, haciendo cola para entrar en la película de Andrew Dominik, me topé con un recepcionista checo que trabaja en una empresa de importación/exportación en Cannes; con una ocupación así, necesitaba saber qué opinaba de las películas que había visto. Este fragmento, que intento reproducir de memoria, será la primera de las dos contribuciones:

«Por lo demás, he visto la película de Audiard, que no estoy lejos de haber detestado. Creo que este tipo es realmente repulsivo. Cuenta tres historias no porque se complementen, sino porque no asume ninguna. Podría hacer Intouchables, pero se dice que sería de mal gusto, así que la «empalma» con una película de boxeo, pero debe parecerle demasiado obvio, así que termina en modo Rossellini. Pero en serio, ya valió la tontería. Felizmente, añade una voz en off al final que nos explica un poco por qué nos ha mostrado todo eso (y sobre todo para decirnos que ya se ha acabado). La encuentro horriblemente filmada, y nunca comprendo qué está mirando (a menudo nucas, el fondo desenfocado). La escena de la orca es una catástrofe, logra no filmar nada, lo cual es una proeza».

La segunda contribución se trata de un email de un amigo francés, cineasta cuando puede, profesor de matemáticas cuando debe, cuyo nombre voy a evitar por ser un escrito un tanto personal y por ser, de todos modos, alguien más que desconocido. Sabía que él ya había visto la película de Depardon, así que, a la hora de organizar mi calendario de proyecciones, le pregunté si merecía la pena. Me callo y dejo paso a su email:

«Deberías ir a verla. No sé, en realidad, si has visto muchas o pocas películas de Depardon, es posible que eso cambie las cosas. Pero voy a decirte simplemente por qué es emocionante: por un lado, es un retrato de Depardon hoy en día, tomando fotos en Nevers, pero el grueso del filme son los fragmentos de sus archivos fílmicos que componen el relato de su vida como cineasta, a modo de memorias. Los fragmentos tienen una voz en off de la cual se ocupa Claudine Nougaret, la ingeniera de sonido y compañera sentimental de Depardon. Los documentos son poderosos por sí mismos (por ejemplo, incluyen la disputa entre unos mercenarios y algunos de los reclutas a los que forman en países en guerra en África, con motivo del robo del dinero y la ropa del cadáver de uno de los mercenarios, o la desorientación y la confusión durante la llegada de las tropas rusas a Checoslovaquia), pero el criterio para organizarlos y unirlos es la vida de Depardon. Es un poco molesto, para mí, pues siempre me impactaron más ese tipo de documentos cuando no sabía nada del autor, cuando eran anónimos. Pero para ti quizás sea diferente. Siempre he creído que cuando se filma algo así, con tal fuerza, ya no nos pertenece, se vuelve algo ajeno, aun si la importancia de nuestra presencia allí, el hecho de haberlo filmado, es verdaderamente fuerte. O quizás me moleste porque le da un toque del tipo «gloria al cineasta» a la película, y del cual me siento muy alejado. Pero de pronto, en el centro de la película, todo cambia gracias a ciertas imágenes inéditas. Se trata de tomas filmadas por Depardon en las que vemos a Claudine Nougaret cuando ambos estaban conociéndose y enamorándose mutuamente. Hay una suerte de entrevista en primer plano, una imagen de ella charlando con otras personas en un piso, y luego un plano en movimiento donde ella le invita a entrar en un coche, desde dentro, y él, con la puerta abierta, le pide que se detenga y se quede así algunos instantes. Y nada de todo eso es banal, ni perverso, ni de un deseo idiota, ni cursi… El pulso que sostiene la cámara de Depardon en esas imágenes, lo notamos, es la emoción de saberse frente a aquello que representa para él, en ese momento: la belleza, el deseo y la pasión que ésta le inspira. ¿Recuerdas al protagonista de L’Amour l’après-midi (de hecho, en la película también se ven imágenes de Rohmer rodeado de sus actrices durante el rodaje de Le Rayon vert, es imprescindible que lo veas, que veas su alegría en medio de ese ramo de chicas), cuando mira a su mujer e intenta recordar cómo era ella cuando se conocieron, porque eso sería como recordar qué era para él la belleza entonces? (Porque la belleza es así, evidente, se revela ante nosotros sin dejar la menor huella de una duda.) Pues bien, es justamente eso: de un lado, tenemos a Depardon, el viejo, y de otro su recuerdo de cómo se le apareció la belleza en su juventud. Y me pregunto si no es un deber para todos nosotros, como cineastas o simplemente como personas, grabar nuestra percepción de la belleza para poder recordarla. Nunca me ha gustado tomar fotos de mis seres queridos o de las chicas a las que he amado, porque siempre me he dicho que el más hermoso de los recuerdos es aquel que se guarda sólo en nuestra memoria, directamente desde nuestro ojo. Qué idiota he sido. Pensaba que siempre sería joven y ahora que soy como el personaje de Rohmer estoy triste, y siento envida de Depardon, que lleva consigo los trazos de aquello que ya no puede describirse. Y sin embargo yo, ahora, pienso en ese joven que fui y veo a un extraño, pues ya no puedo ver la belleza tal y como la veían sus ojos».



DE ROUILLE ET D'OS
Sección Oficial
FRANCIA, BÉLGICA. 2012. 120’
Director: Jacques Audiard.
Guión: Jacques Audiard, Thomas Bidegain
(a partir de una novela de Craig Davidson).
Fotografía: Stéphane Fontaine.
Montaje: Juliette Welfling.
Sonido: Brigitte Taillandier.
Música: Alexandre Desplat.
Intérpretes: Marion Cotillard, Matthias Schoenaerts,
Armand Verdure, Céline Sallette,
Corinne Masiero, Bouli Lanners, Jean-Michel Correia.

JOURNAL DE FRANCE
Proyecciones Especiales
FRANCIA. 2012. 100’
Director: Raymond Depardon, Claudine Nougaret.
Guión: Raymond Depardon, Claudine Nougaret.
Fotografía: Raymond Depardon.
Montaje: Simon Jacquet.
Sonido: Claudine Nougaret, Guillaume Sciama,
Yolande Decarsin.
Música: Gilbert Bécaud, Patti Smith,
Gloria Lasso, Alain Bashung,
Amadeus Chamber Orschesta, Alexandre Desplat.
Intérpretes: Raymond Depardon.
Voz: Claudine Nougaret.