CANNES 2013 (3): L'INCONNU DU LAC, DE ALAIN GUIRAUDIE

Aupa Guiraudie

Por Fernando Ganzo



Cannes, un año más. Tercera noche de festival, paseando nocturnamente, quitándome los restos de melocotón de la cara tras el impacto de The Congress de Ari Folman, decido meterme en un pseudo restaurante italiano de mala muerte donde están retransmitiendo el Real Madrid–Atlético. El ambiente es tedioso, pero las invitaciones para cualquier otra soirée se han empapado en mi bolsa ante el vendaval, y total, si voy no voy a parar de pensar en cómo filman los franceses las fiestas y las discotecas, y al menos esto te evita esa depresión (me digo). A mi lado, reconozco comiéndose una pizza a un célebre cineasta mexicano, que se está espolvoreando sobre la pizza los cacahuetes que le sirvieron para esperar. Decido entablar conversación, que más o menos transcribo de memoria:

- Sólo les falta estar recubiertos de wasabi y habrías hecho la pizza del siglo.
- Los restaurantes japoneses tienen la gloria gastronómica al alcance de la mano.
- ¿Has visto L'Inconnu du lac, de Guiraudie?
- Sí, enorme película.
- Al fin un tío que filma con solidez, de verdad de la buena. Y un francés. Es raro. Y con cuatro cosas. Un lago en verano, el bosque, el lugar donde aparcan los coches y los tíos que van allí a pasar el día y a darse un gustazo gay ya puestos.
- Sí, Fernando, pero a mí me gustó ver la película como una película filosófica, o, mejor dicho, de una filosofía de pueblo, una filosofía sin libros… Lo digo por el personaje de Henri, sentado siempre como un buda, pasando sus tres semanas de vacaciones mirando el lago sin bañarse, sin hacer nudismo, sin coger ni nada. Y sus conversaciones con Franck, el protagonista. Tipo las conversaciones con el viejo de À l'aventure, de Brisseau, pero en cotidiano, sin importancia. Y aún así, cuando Eric, sentado como un  buda le habla a Franck de la amistad, de que ha descubierto la amistad con él, y le dice que si un día no le ve por el lago se sentirá triste, sin que eso quiera decir que le quiera coger por ningún agujero… Me emocioné mucho.
- Curioso que tires por ahí, precisamente por tu cine pensé que lo que te gustaría de la película es cómo todo tiene lugar en el plano, cómo siempre hay una fuerza de lo que pasa o lo que se dice, sin pensar en lo que otro personaje estará haciendo tras irse del lago, o demás trucos de escritura…
- Pues pensaba en mitos viendo la película de Guiraudie. En la naturaleza mítica. La filma cuando la tiene que filmar, preciosa, cálida, presente, pero no realmente mítica… Como si Straub se hubiese quedado a medio camino en este filme sin música.
- El detective se cuela en ese lago para investigar el asesinato del joven ahogado. Por cierto, el asesinato es el mejor plano del festival. Guiraudie ha compuesto los fondos de plano más potentes que he visto en años con esta película. El juego entre los dos novios que se convierte de pronto en un crimen, visto en la lejanía, la presencia de Eric, el buda, como dices, sentado en solitario, con sus movimientos infantiles con los brazos… En fin, el detective, que tiene también pinta de cura, es una composición delirante. Desde la primera aparición, con su vestimenta tan particular frente a los nudistas. Y su forma de aparecer…
- Y el sexo, bastante explícito, se convierte en un auténtico acontecimiento.
- Totalmente. Pero lo que me gusta del sexo en la película es cómo se articula con el humor, con la pasión del protagonista, su pulsión por decidir acostarse hasta enamorarse con un hombre al que sabe un asesino, una especie de monstruo (cuando se le acerca nadando en el lago, es terrorífico)… Y cómo esa pasión se articula con la amistad con el otro personaje, Eric. Nunca es ni obsceno ni cursi. Porque ya sabes lo que decía Gómez de la Serna: cursi es todo sentimiento que no se comparte.

 

L’INCONNU DU LAC
Un certain regard
Francia. 2013. 97’

Director: Alain Guiraudie
Guión: Alain Guiraudie
Fotografía: Claire Mathon
Montaje: Jean-Christophe Hym 
Sonido: Philippe Grivel, Nathalie Vidal
Intérpretes: Pierre Deladonchamps, Christophe Paou, Patrick D’Assumçao