CANNES 2013 (5): BLIND DETECTIVE DE JOHNNIE TO

Blind Detective

Por Daniel Kasman y Adam Cook

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Adam Cook: Blind Detective sobresale entre los trabajos recientes de Johnnie To por ser uno de los más excéntricos y excesivos. En cierto modo, parece estar a medio camino entre sus primeras comedias, realizadas antes de que se convirtiera en un artesano riguroso, y su actual formalismo. Dicho esto, conserva cierta holgura y espontaneidad, que la distingue de cualquier cosa que haya hecho hasta ahora. ¿Cómo definirías esta película dentro de su obra?

 Daniel Kasman: He visto muchas películas de To pero no la mayoría, y tengo grandes lagunas especialmente en su obra más temprana (desde los 80 hasta principios de los 90) y algunas comedias que ciertamente nunca llegaron a estrenarse en Estados Unidos de manera oficial. Esta es definitivamente un ejemplo brillante de su estilo de comedias sublimemente burlescas. No tengo claro si diría que su última película es más formalista que sus anteriores filmes, pero tienes razón, ésta parece más libre que sus astutas películas precedentes (la película de acción Drug War, el melodrama Romancing in Thin Air, la comedia romántica Don’t Go Breaking My Heart). Esta tiene un sentido disperso, los episodios y las bromas se empujan unos sobre otros, dejando que las intrigas respiren con gran dificultad –es la quintaesencia del sello del co-guionista y co-productor Wai Kar-fai, que realmente trae una bienvenida extrañeza a la narración y la puesta en escena de To–. Aquí Wai parece entregado por completo al reino de lo conceptual. Las set pieces no se basan en la acción, sino que más bien son extremadamente cómicas. La idea central de Andy Lau como detective ciego es en sí misma la interpretación experta y fascinante de una obra cómica. Este punto de partida se complica gloriosamente en su forma de hacer de esto la secuela espiritual (en ambos sentidos del término) de la película co-dirigida con Wai Mad Detective, puesto que aquí el ciego Andy parece tener visiones inspiradoras de la solución de los crímenes… salvo que esas soluciones están siempre equivocadas. Combinando un romance con su compañera policía Sami Cheng, la película se mueve a trompicones de forma encantadora de un episodio y de un gag a otro, y de un género a otro. (El movimiento matriz de la trama, incluso en lo disoluto, sigue poseyendo el estructuralismo musical de To: un tema y una variación). Incluso se vuelve muy, muy oscura… 

Adam Cook: La ceguera de Lau está integrada en cada decisión de la película de forma realmente ingeniosa, desde la perspectiva de la narración hasta la dirección –es lo que guía el estilo de la película–. Me sorprendió mucho ver cómo la película sale adelante de forma tan alegremente cómica sin nunca aflojar el nivel, logrando un ritmo frenético de gags que Lau y Sammi Cheng llevan a cabo de forma bastante hábil. De hecho, el cerebro de Wai Ka-fai parece ser la fuente de la mayoría de las ideas de la película. Estoy pensando en la forma en que el personaje de Lau intenta enseñar a Cheng cómo estar en la mente del asesino y cómo interactuar en la escena del crimen para poder reconstruir lo que ha sucedido. El resultado recuerda al método de una lección de interpretación actoral en la que cada uno representa los papeles del asesino y de la víctima en una morgue. Además, no sé qué otro cineasta podría construir una escena de acción en la que el baile de los dos personajes sirve para esquivar los proyectiles de ácido sulfúrico que han lanzado en su dirección. Esta es, por decirlo de forma sencilla, una de las películas más puramente divertidas –y sorprendentes– de To. En ningún momento podía comprender con exactitud hacia dónde se dirigía, ni siquiera en su tono o en su narración. En su espíritu, me hizo recordar Monkey Business de Howard Hawks, con Andy Lau sobreactuando de forma no muy distinta a Cary Grant. Como siempre, parece difícil no relacionar a To con el cine clásico de Hollywood…

 Daniel Kasman: Monkey Business juega un gran papel aquí. La autoconsciencia de los actores dentro de ese lado absurdo que sin embargo nunca se nos vende de forma convincente es bastante similar al estilo de interpretación sobreactuado para impresionar (y, un poco más tarde que en esa película, el distanciamiento y el comentario). La escena de baile del encuentro amoroso en el tejado que mencionas es emblemático del estilo de los gags: virtuoso, sostenido en base al movimiento, bufonesco en su energía e inquieto en tono. Y no puedo dejar de recordar que uno de los conceptos predominantes de la película –la ceguera de Lau le aporta una visión para resolver un crimen, lo cual le está enseñando a Cheng– queda continuamente minado. La acción se representa una y otra vez a partir de las fantasías que se van desarrollando. El hombre está siempre alucinando –pero con un corazón–. Es una película bastante cálida, un aspecto para destacar que yo al menos saludo, porque encontré Don’t Go Breaking My Heart y Romancing in Thin Air muy cerebrales en su tono (esto puede estar relacionado con su aplicación extrema del formalismo, aunque creo que no estás de acuerdo). Nunca deja de ser encantadora, y nunca es tonta a sabiendas de ello. Hay algunos detalles interesantes a nivel de producción: una coproducción china necesita excusiones aleatorias en relación con el continente (que parece estar habitado únicamente por adúlteros, un asesino en serie, ex-taxistas, con diferente sensación de fracaso); y, a menos que mis ojos me engañen, está filmada en digital, y algunos pasajes de ella parecen muy digitales, en una forma de trabajar que no se parece mucho al brillo sublime que To suele aplicar a sus encuadres en scope. Lau y Cheng, a veces, se tumban desnudos al sol, de modo que Blind Detective escapa del artificio de potencia cinematográfica y recuerda a una producción televisiva de mala calidad. Y sin embargo, de alguna manera, esto retroalimenta la película gracias a su gran sentido de la libertad, a su estupidez, su actitud, afirmando que todo es posible, dispuesto a intentarlo casi todo.

 Adam Cook: Su ceguera, y su destreza innatural para resolver crímenes, es una especie de macguffin ingenioso. No tiene mucho sentido, pero en ningún momento me pregunté sobre ello. Estás en lo cierto cuando afirmas que pienso diferente a ti respecto a sus melodramas recientes –en realidad, siento más peso en sus romances, incluso si los deconstruye formalmente–. Sin embargo, aquí, es la propia película la que es un romance: sus constantes descargas de humor disparatado y sus situaciones no plausibles provienen de un lugar de una convicción bastante ridícula; es un cine de un abandono adorable. En cuanto al brillo digital de la película, puede ser importante señalar que la vimos en la Sala Bazin, un pequeño auditorio en el Palais donde suelo encontrar problemas en las proyecciones. Durante la proyección de Touch of Sin, de Jia Zhangke, vista en el mismo lugar, un desenfoque ponía en peligro las propiedades de la imagen. Por lo tanto puede ser que esto tuviera que ver con tu impresión. Dicho esto, estamos definitivamente muy lejos de las texturas inequívocamente de celuloide de Breaking News, Mad DetectiveSparrow, etc.

 Daniel Kasman: Puede que tengas razón sobre la apariencia digital y que tenga que ver con los problemas de proyección y no con las cualidades de la película; últimamente es imposible discernirlo, lo cual es frustrante. Vi el mismo desenfoque en Touch of Sin, pero se proyectó en una sala diferente. ¿Era entonces un problema del DCP? Quién sabe. Blind Detective parece haber sido desestimada por bastantes críticos en Cannes. Creo que puede que esto se deba a que la reputación internacional de To se funda fundamentalmente no en su obra de género, sino más bien en su obra en torno a los mundos masculinos: thrillers, películas de acción, etc. Si uno viera únicamente la obra de To desde el punto de vista de los estrenos comerciales (aunque supongo que sus comedias y romances se han visto en Asia), la extravagancia descontrolada y la falta de rigor narrativo podrían resultar desconcertantes. Pero la cuestión es que el Festival de Cannes siempre deja escapar tanto las películas de género en general como las comedias específicamente. Por eso el último año los dos acontecimientos más refrescantes fueron la exuberante película de Miike, For Love’s Sake y la hilarante In Another Country, de Hong Sangsoo. Uno tiene la sensación, en un festival en el que la pompa, el prestigio y la auto-seriedad son la nota predominante, de que una película como ésta está contaminada, profanando la reputación del arte del cine. O quizá sea que el público de Cannes tiene un repugnante sentido del humor. Ver películas es siempre una experiencia subjetiva, incluso aunque podamos pretender lo contrario; y nada es más subjetivo que lo que uno encuentra divertido (o no). Aún así, no sólo es que Blind Detective sea como un motín, sino que la orquestación de To de sus hijinks cuentan con sus propios placeres y expresiones. Parte del hecho de ver una película de To, como por ejemplo de ver una película de Soderbergh (para situarnos en un ángulo muy diferente) consiste en ver y en admirar cómo realiza To la película. Siempre parecen trabajar con problemas que necesitan ser resueltos por el cine. 

 Adam Cook: En mitad de la conversación hemos descubierto que la película se filmó en 35mm., por lo que ciertamente se debe a las circunstancias de proyección que han afectado a la impresión estética de la película. Es gracioso que siempre haya esta resistencia a los géneros (¿divertidos?) en los festivales de cine, y especialmente aquí, en Cannes. La ironía consiste en que creo que Blind Detective puede ser la película más rica y compleja a nivel de texturas y de estructura que he visto aquí. Cuenta con los mayores devaneos, no sólo a nivel de la historia, sino en los detalles de su realización, y aún así se ha recibido dentro de una escala menor en comparación con otras películas aburridas y obvias y, finalmente, sencillas, que se han proyectado aquí. No tengo en realidad ninguna duda de que de todas las películas que he visto, las dos que requieren más talento fílmico son Shield of Straw de Miike y Blind Detective. Ambas son infinitamente más inventivas y creativas que The Past, de Farhadi, por ejemplo, y sigue existiendo esta posición estándar hacia esas películas, determinadas por el caché del tema que tratan. Además, puede ser la película de Farhadi, de esas tres, la que no lleva a nada y la que sufre sus propios ardides –mientras que las de Miike y To sobreviven a los propios agujeros de sus tramas o a la no plausibilidad porque funcionan nada más que como una mera mecánica, una excusa para conseguir lo que las películas en Cannes deberían intentar conseguir: el cine, sus capacidades expresivas y la prueba de sus propios límites.

 

Traducción del inglés de Francisco Algarín Navarro.


BLIND DETECTIVE 
Midnight Screenings
Hong Kong, China. 2013. 129’
Director: Johnnie To
Guión: Ka Fai-wai, Nai Hoi-yau, Ryker Chan, Xi Yu
Fotografía: Cheng Siu Keung
Montaje: David Richardson
Decorados: Bruce Yu
Intérpretes: Andy Lau, Sami Cheng