FILMADRID 2019 (1): SOBRE 'GOODBYE IN THE MIRROR'

Entrevista con Storm de Hirsch

Por Jonas Mekas


 



Una mujer como un duende, llena de determinación, Storm de Hirsch, fue a Roma, se enfadó, se apoderó de una cámara y filmó un largometraje. Nunca había tenido antes una cámara en sus manos. Luego cortó la película en pedazos, la escondió en su baúl, la trajo a Nueva York de contrabando, se encerró en su estudio del centro, no volvió a salir de él en un año, y apareció por fin con una nueva película terminada, Goodbye in the Mirror (1965). La película fue proyectada fuera de concurso en Cannes. El Festival de Cine de Locarno la vio, les gustó y fue invitada a representar a los Estados Unidos en el festival de ese año. La película de Storm se mostrará en Locarno el 27 de este mes. Me encontré con Storm cuando salía para tomar su avión, agitando su coleta, y tuvimos la siguiente conversación.

¿Cómo llegaste a hacer Goodbye in the Mirror?

Según creo, nació de una serie de notas y observaciones que hice durante una visita a Roma en el año 1961. Pero en realidad no fue hasta mucho más tarde, cuando la filmación ya había comenzado, cuando me di cuenta de que el tema había estado germinando en mí durante mucho tiempo y que surgía de un poema que había escrito llamado «Geografía de mi casa».

¿Cómo es? Pushkin solía recordar de memoria todos los poemas que había escrito.

Bueno, es un poema bastante largo, pero empieza así: «Si ya no estamos encerrados, contra nosotros mismos / alojando al enemigo / ¿dónde está nuestra casa? / A través de un teñido cristal / verde mar, tiernamente / la aguja de la brújula tiembla / sensible como un animal que olfatea / vibra inciertamente...». El resto del poema se refiere a una comparación, a las objeciones de la elección de un destino con respecto al Norte, el Sur, el Este y el Oeste de un mundo interior.

¿No cambiarás la literatura por el cine?

No. No creo que un poeta viva de acuerdo con ciertos límites. Un individuo puede expresar las imágenes de muchas maneras: con palabras, con pinturas, con plástico, con happenings, etc. Cuando estuve en Ámsterdam, me dijeron que una persona no es considerada poeta a menos que pinte. En realidad, estoy escribiendo más que nunca. Se publicará una nueva colección de mis poemas en septiembre. Y acabo de terminar una obra de teatro.

Pss..., el teatro, pss....

En realidad, no es así. Esencialmente, mi obra de teatro sigue siendo cine para mí. ¿Sabes? Lo que pasa es que no siento para nada el «teatro» como tal, salvo el teatro del espíritu. Y mi obra trata de eso. Ahora estoy buscando un director con espíritu. Probablemente tendrá que ser un realizador de cine..., en todo caso, un poeta.

Viva el teatro del espíritu. El cine del espíritu. El cine de la felicidad. Abajo el teatro del absurdo. Abajo el teatro de la crueldad. ¿Estás preparada para otra película?

Tengo varias proyectadas, pero lo que quiero hacer ahora es un largometraje que suceda en o alrededor de Nueva York. Tengo muchas ganas de empezarlo; en cuanto venga de Locarno y consiga algún dinero.

¿Quién es tu cineasta preferido?

Yo, la primera de todo. Luego vienen Jack Smith, Bergman, Markopoulos, Antonioni, Vittorio de Seta, Ken Jacobs, Fellini y tú y tu hermano.

Uno de tus cortos, Divinations, fue hecho sin utilizar la cámara.

Una vez, alguien preguntó a De Kooning sobre sus primeros cuadros en blanco y negro. ¿Había alguna «significación artística» concreta en el hecho de no utilizar el color? De Kooning respondió que la única razón por la que pintaba en blanco y negro era simplemente porque no tenía dinero para comprar colores. En cuanto a mí, tenía muchísimas ganas de hacer un corto animado, y no había ninguna cámara disponible. Tenía película antigua y varios rollos de cinta magnetofónica de 16mm. Entonces los utilicé, además de varios instrumentos quirúrgicos y el borde filoso de un desarmador, cortando, grabando y pintando sobre la película y la cinta magnetofónica.

¿Cómo se llama tu último libro de poesía?

Twilight Masacre.

¿Puedes citarme algunas líneas?

Éste es uno de los poemas más cortos del libro, se llama Open Letter: «Una vez conocí a un hombre que decía / tener un pájaro que cantaba ópera / en el alma. / Pero eso es difícil de creer, / porque el mundo en la ventana / está hecho de cristal / donde se sienta el rey, / desnudo y helado como un carámbano, / y ahí donde oigo un sonido en el río / me parece oír la ciudad que se resquebraja. / Sé lo que le ha pasado al hombre, / ¿pero qué será del pájaro?».

 

Entrevista realizada el 19 de julio de 1964
y publicada originalmente en Village Voice.

Traducción de Verónica Fernández-Muro:
Diario de cine. El nacimiento del nuevo cine norteamericano.
Mangos de Hacha, México D.F., 2013.

Revisión de Francisco Algarín Navarro.