POUSSIÈRES D’AMÉRIQUE (DES PALLIÈRES)

El nuevo mundo

por Miguel Blanco Hortas

 



Poussières d'Amérique comienza con unas palabras de admiración hacia América. En ellas, se une la evolución histórica del país al avance del liberalismo económico. Acompañando estas palabras, siempre en intertítulos, se intercala material de archivo de una operación espacial de la NASA. Las imágenes del cohete despegando son un icono mismo del triunfo de América sobre el resto del mundo, parte de su campaña publicitaria. No en vano, la carrera espacial fue una de las batallas más importantes de la Guerra Fría, que finalmente se decantó (como todas las demás) del lado americano con el aterrizaje cinematográfico en la luna.

La película de Arnaud des Pallières trata de eso. De la evocación continua de imágenes que ya están fuertemente asociadas en nuestro subconsciente al país americano. Las imágenes domésticas acompañan a las más espectaculares. Lo mismo pasa con los intertítulos, que van desde narraciones legendarias hasta descripciones de la vida doméstica. Esta unión hace que uno pueda pensar en The Tree of Life, la película épica de Terrence Malick, que combinaba la creación del universo con el drama soterrado de una anónima familia americana de clase media. Sin embargo, Poussières d'Amérique no tiene una imperiosa necesidad de crear vínculos afectivos por todos los medios, lo que lastraba en parte el film de Malick. Liberado de la necesidad crear imágenes, de darles una forma concreta, Arnaud des Pallières basa su película en el montaje, en el encadenamiento de texto e imagen de la forma apropiada. Y quizás sea más importante la consecución de texto-imagen que lo que transmiten de forma independiente.

Esta distancia que mantiene el director respecto a sus imágenes parece explicitar esa distancia que separa Francia de América, dos países que siempre han estado relacionados, quizás desde que Alexis de Tocqueville los uniera en su imprescindible libro De la démocratie en Amérique, donde exponía con extraña fascinación cómo la democracia guiaba el destino de un país, desde la política hasta las costumbres más cotidianas de la población, en clara oposición a esa Francia que Tocqueville desdeñaba tanto en su versión revolucionaria como en la realista. En el cine, esta fascinación existe también con los Cahiers du Cinéma originales y con la nouvelle vague, donde no sólo se defendía a unos autores determinados, sino a una manera de hacer cine y una iconografía fácilmente distinguible. Una relación complicada que va desde la escena en la que Belmondo imita los gestos de Bogart en À bout de souffle hasta las imágenes de Exodus convertidas en instrumento de opresión política en Notre musique. El film de des Paillères juega también con esa ambivalencia: EE. UU. gigantesca, promotora de gestas increíbles; pero también Estado imperialista, asesino de indios.

Uno de los episodios de Poussières d'Amérique abre otra puerta en este sentido. Se trata de la escena en la que se narra la llegada de Cristobal Colón a América. La distancia científica que otorgan los intertítulos a la narración del exterminio de los indios vuelve la escena mucho más violenta. Curiosamente, con ese episodio comenzaba A People's History of the United States (La otra historia de los Estados Unidos), el influyente tratado de historia americana escrito por Howard Zinn. Para Zinn, la Historia de los EE. UU. es una historia sobre esclavitud y segregación racial, sobre opresión e imperialismo, donde los héroes (según palabras del propio Zinn) no son Theodore Roosevelt y el ejército, sino Mark Twain y los trabajadores que lucharon por defender sus derechos constitucionales. Todo ello puede verse en Poussières d'Amerique, donde resuenan tanto Tocqueville como Howard Zinn, que son también dos extremos (en la Historia) para (tratar de) comprender un país tan majestuoso y contradictorio.