Trop tôt, trop tard. Entrevista con Danièle Huillet y Jean-Marie Straub

Por Hans Hurch




Trop tôt, trop tard, de Straub y Huillet está formada por dos partes: Parte A: Friedrich Engels, y Parte B: Mahmoud Hussein. La primera parte está basada en una carta de Engels a Kautsky, la segunda en Luchas sociales en Egipto, 1945-1970, un libro escrito por dos egipcios bajo el pseudónimo de Mahmoud Hussein1. En su película, Straub y Huillet han dispuesto una serie de relaciones entre esos textos y las imágenes y los sonidos de hoy en día tomados en Francia y en Egipto.

Danièle Huillet y Jean-Marie Straub fueron entrevistados tras el estreno de la película, el 10 de noviembre de 1981, en Berlín.

También formó parte de esta entrevista Bernard Mangiante, un amigo y colaborador de Straub y Huillet. El entrevistador era Hans Hurch.

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Trop tôt, trop tard es la primera película que han hecho que no cuenta con personas elegidas por ustedes para la película. Se escucha a personas leyendo textos, pero nunca les vemos. Todo lo que hay que ver en la película se rodó sin añadir nada a ella. ¿Es a esto a lo que se referían cuando hablaban de haber un pequeño paso adelante con esta película?

Danièle Huillet: Es nuestra primera película documental, en realidad. Las otra, incluso Chronik (1968)2, no eran documentales.

Jean-Marie Straub: Chronik era una ficción utilizando métodos documentales. En relación con el pequeño paso adelante, creo que toda película, y este es también el problema con nosotros, cada película supone un paso adelante por un camino diferente. Pero cuando digo que uno debe intentar siempre dar un paso más lejos, simplemente quiero decir que se debe asumir más riesgos. Pero no creo que este sea el mismo camino por el que uno podría ir más y más lejos. Cada película es un camino diferente, un nuevo recorrido. Nuestra próxima película tendrá de nuevo un montón de personajes diferentes y, digamos, estará más bien en algún lugar entre Nicht versöhnt (1965) y Dalla nube alla resistenza (1979)3. Creo que hay aspectos en los que hemos ido más lejos que con cualquier otra película, ciertamente, pero no como película documental o dentro del género. Más bien en el sentido al que una vez hicimos referencia, creo que usted estaba allí, al citar a Rosa Luxemburgo cuando decía que el destino de un insecto en el mundo es tan importante como el futuro de la Revolución. Esta última película es un pequeño paso más lejos en esa dirección, eso es probablemente correcto.

Danièle Huillet: Creo que el hecho de que no haya personajes que hayamos elegido no es en realidad tan importante. Hay paisajes y han sido manejados justo como si fueran personajes.

Jean-Marie Struab: En realidad hay un montón de personajes en la película, sólo que no son personajes que interpretan. Y estos personajes se ven generalmente desde una gran distancia.




Danièle Huillet: Y aunque no hayan sido elegidos de acuerdo con el rodaje, fueron en parte elegidos en el momento en el que los retuvimos, poco después. Esto es, elegidos de acuerdo con cómo se elige una toma frente a otra.

Jean-Marie Straub: Y los personajes que ves más cerca, en la parte egipcia, estos, mientras pasan, se convierten casi en mitológicos y rompen el marco documental un poco, como la mujer con el niño en el burro, o el hombre que aparece poco después, con una azada sobre su cabeza, un hombre bastante alto, que mira como un rey griego o alguna otra figura de la tragedia griega, o no sé, quizá como si fuera José, salido de la Biblia4. Hay una serie de personajes así en la película. Pero son precisamente quienes son vistos de cerca, no en la distancia.

Danièle Huillet: Y en el primer plano del pueblo con los campesinos al comienzo y las vacas que se acercan al agua y un labrador que se cruza con un burro con hierba, puedes ver también a dos personas caminando por ese camino de la misma manera que caminaban los griegos5. Así que es justo como la historia de Platón y los diálogos. Puedes imaginar a las dos personas caminando así.

Jean-Marie Straub: O en la misma calle. Están los niños, los colegiales con su profesor. Luego hay un burro y antes de él una bestia que regresa del agua, y después escuchas un avión y, tras esto, después de rato, un ruido, ves un estertor de hierro y luego aparece esa carreta con tarros de leche vacíos6. El niño que va sentado en ella, y esto es algo de lo que nos dimos cuenta sólo en la mesa de montaje, es justo como Ninetto, de Pasolini7.




 

Danièle Huillet: Este es más guapo.

Jean-Marie Straub: Pero tiene diez o veinte años menos y es un verdadero niño campesino. Aún así, por supuesto, en la primera parte, esos veintisiete minutos rodados en Francia, no es verdad que no haya figuras.

Las figuras parecen diferentes de las que vemos en la segunda parte. No las ves cruzando la calle, sino que pasa un tren8. Y…

Danièle Huillet: Y el propio paisaje; quiero decir que cuando vi la película, una vez estuvo terminada, de repente me sorprendió: esto es algo nuevo. Quiero decir que nadie ha filmado nunca los paisajes de una película y luego se detuvo, como si los estuviera acariciando. Como si fueran precisamente personajes.

Jean-Marie Straub: Pienso que cada paisaje es una mujer, realmente, pero…

Danièle Huillet: Sí, para ti (Risas).

¿Cómo se les ocurrió la idea de las dos partes? ¿Cómo llegaron a la carta de Engels que se lee en la primera parte, en la parte francesa?

Jean-Marie Straub: Eso es algo que Danièle descubrió.

Danièle Huillet: Straschek9 me compró las correspondencias completas entre Marx y Engels un día.

Jean-Marie Straub: Fue simplemente así, estábamos en Viena. En Viena, en el estudio de sonido, y el chico apareció una noche.

Danièle Huillet: Y le dije: «Estás loco. Nunca conseguiré leer esto». Nunca tengo tiempo, sólo por la noche, antes de ir a dormir, y siempre de manera muy breve, una hora como máximo, puesto que siempre estoy muy cansada. Pero lo conseguí. Empecé en la época de Moses und Aron (1975)10, y acabé hace dos años, así que me llevó casi cuatro años. Y un día llegué a esta carta, casi al final. Estaba fechada mucho después de la muerte de Marx.

Jean-Marie Straub: La carta de Engels es una carta en tres partes, las otras dos tratan aspectos bastante diferentes. De repente, está hablando de un libro que Kautsky estaba escribiendo entonces; no un libro, sino un artículo sobre la Revolución Francesa; se lo había enviado a Engels, quien lo había leído, y Engels empieza a regañarle, ya sabes: «Como siempre, no has entendido nada» y «Debes darte cuenta con toda seguridad de que...», y entonces sigue: «Que…, que…, que...».




 

Engels escribe que fueron realmente las luchas de los pobres las que provocaron la victoria de la revolución burguesa, que la burguesía se aprovechó de ellas y que sus conceptos de «Libertad, Igualdad y Fraternidad» estaban en cierto modo vacíos de sentido puesto que todo el mundo estaba implicado.

Danièle Huillet: Puedes ver eso en Italia, por ejemplo, donde no ocurrió y la burguesía fue abandonada a su suerte y nunca se llevó a cabo una revolución liberal. Habíamos leído el segundo texto antes. Cuando estábamos rodando en Egipto. Esto fue en el invierno de 1971.

Jean-Marie Straub: Fue mientras estábamos rodando Geschichtsunterricht (1972)11, habíamos hecho ya un poco de trabajo para la preparación de Moses und Aron. Era la primera vez que viajábamos a Egipto, fuimos derechos hacia el sur, en bicicleta.

Danièle Huillet: No sólo queríamos encontrar los dos planos para Moses und Aron12, sino también ver cómo vivía la gente, el tipo de cosas que tenían, su ropa, cómo se movían, todo eso. Y cuando volvimos teníamos algunas preguntas más, algunas que no venían de Moses und Aron, sino de lo que habíamos visto.

Jean-Marie Straub: Eso es, eran preguntas políticas.

Danièle Huillet: Y entonces llegó este libro, con una amiga francesa en París…

Jean-Marie Straub: No, eso es incorrecto, fue en la librería Lusitania, en Roma, en una estantería llena de polvo, y yo lo compré.




 

¿Era Luchas sociales en Egipto?

Jean-Marie Straub: Sí, pero era la versión italiana, conseguimos el original en francés después.

¿Cómo llegan dos partes así a relacionarse juntas, con dos textos tan diferentes, en el momento de leerlos?

Jean-Marie Straub: Al principio no teníamos la idea de hacer una única película con ellos. Eso nos llevó tiempo. Leímos el texto egipcio, sin pensar en una película.

Danièle Huillet: Sólo para estar informados sobre el país.

Jean-Marie Straub: Entonces tuvimos la idea de la parte francesa como una película que se podría hacer a partir de la carta de Engels. Luego fuimos a Egipto de nuevo, con Berta13, para filmar los dos planos para Moses und Aron, en secreto. Pensamos un poco más en Egipto estando allí y volvimos a leer el libro, y gradualmente, no estoy seguro de en qué momento, la idea de la película surgió. Y pudo haber una conexión, una unidad, algo que se nos ocurriera, que llegase después.

Danièle Huillet: Probablemente después de Dalla nube14. Probablemente la idea de las dos partes de Dalla nube hizo la película posterior posible.

Lo que me sorprende de las dos partes, ahora que he visto la película de nuevo, es que la segunda se haya filmado de una forma diferente respecto a la primera. La primera parte, Francia, el país que debería estar más cerca de ustedes, dados su historia y sus orígenes, en realidad es mostrado desde una gran distancia, una distancia mayor que Egipto. Al menos, es lo que sentí. En Egipto, hay un largo trayecto por un canal15. Es casi como un trayecto hacia el futuro, un trayecto que posee una continuación. En Francia siempre hay una distancia, los lugares se ven desde una forma lejana y el campo está atravesado por un desencanto.

Danièle Huillet: Habría que decir que nos sorprendió mucho Egipto la primera vez que estuvimos allí.

Jean-Marie Straub: Fue realmente un shock para nosotros. No sabíamos absolutamente nada sobre El Cairo, en realidad casi nada.

Danièle Huillet: El Cairo era horrible. Cuando vas a Calcuta, tienes expectativas. Pero en El Cairo no esperábamos lo que encontramos.

Jean-Marie Straub: Y El Cairo es peor que Calcuta. El aumento de la población es mayor y no encuentras pobreza –Armut–, sino miseria –Elend–. Lo primero que vi cuando caminé por la ciudad, en las zonas en las que los europeos nos habían dicho que «era mejor coger un taxi», fue a alguien que se estaba muriendo en la acera y cientos de personas que pasaban a su lado. La primera impresión fue: «Vámonos de aquí. No podemos soportar esto. No tiene sentido. Venimos de otro mundo y somos privilegiados. Es casi obsceno que podamos estar aquí».

Danièle Huillet: Pero aguantamos de alguna manera y luego descubrimos el país, no ya la ciudad, sino el país. Y eso fue un segundo shock, porque descubrimos una cultura allí que ya no existe en ninguna parte de Europa. Bueno, uno puede encontrar todavía algunas huellas de esto si uno lo ha visto allí en Egipto. Pero sólo porque uno lo ha visto en vivo se pueden descubrir aquí las huellas, pues antes no eran visibles para nosotros. 

Jean-Marie Straub: Y lo que descubrimos allí no tenía ya nada que ver con la miseria. Era la pobreza, y eso es algo bastante diferente. Hay todavía un equilibrio, las personas pueden vivir aún como seres humanos en la pobreza y no en la inmundicia y la miseria.

En la primera parte uno ve lugares en Francia que son realmente prósperos, verdes y fértiles. Y por encima de ellos uno escucha el número de personas pobres e indigentes que una vez vivieron ahí.

Jean-Marie Straub: Con unas pocas excepciones, algunos lugares y pueblos se han vuelto más pobres, mientras que el campo se ha vuelto próspero.

Pero hay un contraste entre las figuras en la carta de Engels y el campo tal y como uno lo ve, puesto que está cultivado y es rico. Y uno siente que el campo podría alimentar a todo el mundo. En la segunda parte, al final, está ese movimiento de cámara que baja hacia los rascacielos, y en la primera parte hay un contramovimiento. No estoy seguro de si esto es correcto. Un movimiento que sube por los árboles y al mismo tiempo se puede escuchar la carta de Engels, unas palabras que dicen: «tantos y tantos son mendigos»16.

Danièle Huillet: Sí, mendigos. Esto se escucha cuando ves el árbol. Se trata de un olmo. Son árboles que fueron plantados en la época de la Revolución y que ahora están casi muertos. Hay una enfermedad, y ese árbol está muriendo también, está medio muerto, como puedes ver.

Jean-Marie Straub: Por lo tanto sigue siendo un árbol de esa época. Lo descubrimos dieciocho meses antes de rodar, porque siempre me gusta caminar por esos lugares en los que voy a rodar. Se trata incluso de recorrerlos pensando en algo diferente, de fumar un cigarro o caminar, de acostumbrarme al lugar. Y la segunda vez, volvimos un par de meses antes de rodar, y encontramos el árbol casi muerto. Hay un árbol que tiene doscientos años y de repente en un año o en dieciocho meses la mitad de él ha muerto. Y debería añadir que en ese pueblo…

Danièle Huillet: …es la única cosa que queda de esa época. Casi. Puesto que el propio pueblo ha sido destruido.





Jean-Marie Straub: La iglesia, el ayuntamiento, la calle principal, todo fue demolido en algún momento del pasado. Hay un sentido de acuerdo con el cual es cierto que la primera parte tiene una especie de lado de «ciencia ficción». Es como un planeta que está a punto de morir, eso es; un planeta que pertenece al pasado o, pensando en Mallarmé, en nuestra pequeña película, Un coup de dès (1977)17, hay una frase sobre la Estrella Polar, «una constelación», pero probablemente esté hablando de nuestro planeta, «froide d’oubli et de desuetude», esto es, traducido literalmente, «frío de olvido y de desconocimiento». Este es el carácter de la primera parte. Lo que quiero decir es que la impresión es correcta, algo sucedió aquí que ya no está presente. Por un lado, la prosperidad ha llegado, una cierta fertilidad superficial, y por otro lado hay muy poca esperanza en relación con algo que tenga que ver con el futuro. Luego, Egipto. A pesar de toda la inmundicia de las políticas actuales y de los políticos durante las últimas décadas, a pesar de la camarilla que controla el país, Egipto es un país con un futuro y con una esperanza política. Así, en la primera parte, uno se siente como el superviviente ante un planeta muerto y en la segunda parte uno está entrando en un futuro, en cierto sentido.

Danièle Huillet: Y la ironía es, sin embargo, que Egipto es mucho más antiguo que Francia, para los estándares egipcios Francia es un país joven. Hay un contraste ahí. Se ve claro en esa planicie, en el valle del Nilo, cerca de Luxor, cuando el texto trata sobre las masacres y se puede escuchar a las personas cantando, en cierto modo uno puede sentir un montón de capas que van hacia algo muy profundo. Y uno no puede conseguir algo así en Francia18. Quizá tenga que ver con los colores, también; con decirle a alguien que no es tan viejo.

Bernard Mangiante: Este contraste y la contradicción entre la prosperidad aparente del campo francés, donde probablemente no hay además ninguna esperanza relacionada con la revolución, donde algo sucedió hace tantos años…

Danièle Huillet: Sólo por el momento, ya que nunca se ha destruido.

Jean-Marie Straub: Solía ser una esperanza.

Danièle Huillet: Es un poco como lo que Fortini dice sobre los judíos19. Eran una esperanza y ya no lo serán nunca más, pero cada persona se puede convertir en una esperanza una vez más.

Bernard Mangiante: Quería decir solamente que la aparente prosperidad del campo francés contrasta con la aparente pobreza del campo egipcio.

Danièle Huillet (a Jean-Marie Straub): Te iba a contradecir hace un momento, y lo haré ahora, ya que él lo ha mencionado. No creo que uno tenga la impresión de que el campo en Francia se haya vuelto en absoluto próspero. Uno puede tener esa impresión en Rennes20, por las casas blancas y el hecho de que estén construyendo en la zona, pero si uno lo ve de cerca se da cuenta de que hay muy poca tierra arable y, en lugar de ello, una gran cantidad de terreno para pasto, y eso también significa…

Jean-Marie Straub: Corrección. Déjanos corregir mi estupidez anterior, mi estupidez parcial. (A Mangiante). Lo has dicho tú.

Bernard Mangiante: En Francia hay una especie de estética de la prosperidad aparente. Es un resultado que proviene de los colores, y también de que hay un montón de árboles por todos lados y hierba y todo está verde y parece más próspero. Pero está claro de que incluso con el menor conocimiento sobre agricultura uno puede saber que este es un paisaje muy empobrecido, puesto que no hay un cultivo real, sólo hay pastos para el ganado.

Jean-Marie Straub: Eso es como decir que se trata de un campo que de alguna forma ha sido aspirado hasta dejarlo seco.

Bernard Mangiante: Está desaprovechado, mientras que en Egipto, como dice Danièle, se utiliza cada centímetro cuadrado.

Jean-Marie Straub: Casi no hay cultivo realizado con máquinas, aquí se usan cultivos agrícolas con máquinas y fertilizantes químicos, pero en Egipto la cosa no ha llegado tan lejos todavía. Agrícolamente, en Suiza o Estados Unidos o la República Federal de Alemania o Francia probablemente la tierra ha sido devastada en lo que se refiere al campesinado y al cultivo de los campesinos. Por lo que la tierra es en parte próspera y fértil, pero por otro lado, es una tierra que se ha dejado devastar. Y de hecho es un desperdicio, un desierto que se convierte en verde. Si el campo egipcio se devastara de esa forma no se pondría verde, se convertiría en arena. En lo que hemos ido un paso más allá, por volver al ejemplo, es que hemos filmado el polvo allí, el viento. En otras películas nunca habíamos llegado tan lejos filmando un camino. Hay incluso una película de Joris Ivens llamada Le Mistral (1965), creo, o Le Vent21. Pero no creo que el viento pueda ser realmente filmado, está claro, no se puede filmar en sí mismo. Se ha intentado, pero viéndolo con detalle uno tiene que llegar a la conclusión de que lo que se ha filmado es algo que mueve el viento. O bien alguien ha filmado algo que luego será arrastrado por el viento. Esa era la limitación de la película de Ivens. 

Danièle Huillet: Sí, pero ese es siempre el caso en el cine.

Jean-Marie Straub: Ese era el llamado método documental.

Danièle Huillet: El viento fue tomado por Ivens como su tema, y es algo que está condenado al desastre. Lo que sucede siempre sucede por algún tipo de contrabando. Nunca piensas «voy a filmar el viento». Era un extra.

Pero no sólo está el viento, hay también otras cosas completamente diferentes como el largo plano frente a la fábrica con la gente que sale22.

Jean-Marie Straub: Sí, ese es el pequeño aspecto de la película del que me siento muy orgulloso. Alguien me lo dijo después de haber visto la película en París. Me dijo que la película es el descubrimiento del cine, puesto que ese fragmento de filmación está hecho como si fuera la primera vez. Y que la gente que fue filmada descubre la cámara como si fuera la primera vez. Y en este caso casi era el caso, ellos habían visto una cámara quizá unas pocas veces antes, pero no durante tanto tiempo y ciertamente no un micrófono.

Danièle Huillet: Pero ni siquiera allí piensas: «voy a filmar a los obreros saliendo de la fábrica». Eso se hizo en 1968. Es posible si pertenece a una película y tiene su lugar en ella y no se convierte en un tema en sí mismo, «Los obreros».

Cuando algo se prolonga durante tanto tiempo cosas uno no puede creer que determinadas cosas terminarán por hacerse visibles, como por ejemplo cuántas personas pueden salir por una puerta como esa, mientras algunos están saliendo ves a otros entrar. Y al verlo una segunda vez tuve la impresión de que era como una prisión, el edificio entero, las puertas, todo ese tipo de cosas que funcionan cuando quieres decir algo importante sobre algo.

Danièle Huillet: Ese es también el premio de la paciencia, que uno filma y hace un plano de algo cuando uno está preparado para hacerlo y no cuando la moda es hacerlo.









Jean-Marie Straub: Hace diez años no me habría atrevido a colocar una cámara en la puerta de una fábrica, simplemente no habría tenido el valor. Tienes que estar preparado además, uno no puede ir y hacerlo. Y este plano es el que mejor demuestra el aspecto de la película que llamo su «arte de la visión», citando el título de una película de Brakhage23, que consiste en que lo que uno ve primero, a causa de la duración del plano, es, usando una palabra horrible, una masa de personas. Y sólo poco a poco uno descubre a las personas una a una y cómo son de variadas, a nivel de color y de movimientos, también.

Bernard Mangiante: Uno también siente, quizás tras unos cuantos minutos, que, aunque es un tiempo de descuento, ese tiempo de descuento es, por decirlo de algún modo, un concepto oficial. Porque hay un cierto número de personas que parecen más bien enfermos y que –no sólo porque haya una fábrica detrás, sino también por su presencia física– están marcados aún por el trabajo y el cansancio. Y algunos, probablemente por la enfermedad.

Jean-Marie Straub: Hay incluso dos lisiados. No me di cuenta de ello al comienzo. Uno va de la derecha a la izquierda, no sale de la fábrica, sino que se mantiene de pie allí durante un rato. Camina con unas muletas. Tras un momento, se marcha de nuevo. No está claro por qué ha ido allí, qué está buscando, quizá a un amigo o un conocido. Está casi tapado detrás de muchas otras personas y de repente es visible de nuevo, todavía está allí de pie. Entonces vuelve hacia la derecha y se desvanece en el encuadre. Este plano es, digámoslo así, un huevo con montones de vida en su interior. Y eso funciona también, puesto que hay un texto que avanza en paralelo y que se detiene tras el primer cuarto del plano24.

Danièle Huillet: Es un riesgo también, porque al comienzo el texto casi lleva al plano. Luego el texto se detiene y durante un tiempo no está claro si el plano puede avanzar por sí mismo. Y de repente uno se da cuenta de que cada vez se vuelve más y más fuerte.

Cuando uno ve Francia en la primera parte y luego Egipto y también por la confrontación entre lo que uno ve y los textos, como la carta de Engels más adelante, uno tiene la impresión de que en Francia los campesinos no tienen posibilidad de avanzar. Pero quizá esté equivocado.

Danièle Huillet: Pero creo que en parte han sido masacrados o integrados, que se han quedado dispersos o han sido reducidos.

Jean-Marie Straub: O han sido suprimidos o se han mecanizado.

También porque están bastante ausentes de estos lugares.

Danièle Huillet: Esa es también la razón por la que protesté cuando después de la película alguien dijo que el último plano de la primera parte cerraba algo25. Porque para mí ese plano fue siempre una provocación. Esa es la situación, uno puede estar bastante seguro de que nunca volverá, no funcionaría, es solo una minoría y uno no puede volver a ello ahora.



Jean-Marie Straub: Es también en parte una broma, porque el letrero dice: «Los campesinos se rebelarán», y luego «1976». Eso es pasado. ¿Dónde ocurrió?

Danièle Huillet: Si ocurrió, sería una referencia a la segunda parte.
















































Jean-Marie Straub: Luego estaba la idea de ese arquitecto que estaba allí. Se trata de alguien que es arquitecto y que tiene que luchar o vivir o tratar con los registradores. Las cosas han ido tan lejos que cada centímetro cuadrado de tierra en la que vivimos está registrado en algún lugar, pertenece a alguna persona.

Danièle Huillet: Fue en Egipto donde lo inventaron, porque estaba conectado con el agua, con el lugar en el que el agua debía correr.

Jean-Marie Straub: La cuestión es que en la parte egipcia uno siente de forma muy concreta que los caminos pertenecen a todo el mundo, lo cual ya no es el caso de Francia, de Europa. Pertenecen a alguna compañía que los alquila. Son las llamadas vías públicas, claro, ¿pero quién recibe todos esos millones para pavimentarlas y dónde acaba ese dinero? Finalmente, son carreteras asfaltadas que pertenecen sólo a los coches. Y su idea era: ésta no es realmente una película marxista, sino comunista, porque hace referencia a una utopía, un futuro que está muy lejos, o quizá no tan lejos, en el que la tierra pertenecerá de nuevo a cada persona, a todos, y no serán encarcelados.

Ha dicho que esta es la película de un agrimensor. Creo recordar que escuché que las primeras personas que sondearon la tierra en Egipto fueron miembros de una expedición de Napoleón26.

Danièle Huillet: Sí, fue después de la Revolución Francesa, tenían que buscar una forma de vender la tierra, de dividirla. Sí, hicieron mapas, es cierto, ya que son los únicos mapas que existen hoy en día y son muy precisos.

Jean-Marie Straub: Dibujaron cada pastizal, cada parcela.

Danièle Huillet: Es una obra de arte increíble. Pero la historia del sondeo de la tierra y del registro es la misma que la de las máquinas. Los trabajadores que al comienzo destruyeron las máquinas no estaban equivocados, a pesar de lo que Lenin y otros dijeron. Los trabajadores sintieron hasta qué punto estaban amenazados y no se equivocaban. Sin embargo, en sí misma, la maquinaria no es el mal. El mal es lo que se hace con ella. Y hacer un mapa de un país y conocer cómo es y cuál es el mejor modo de utilizar el agua para averiguar por qué se pierde no es un mal en sí mismo. Es sólo un mal sí…

Jean-Marie Straub: Esto empieza con la pobreza. Quiero decir que la cuestión del sondeo de la tierra tengo que plantearla de esta forma porque soy miembro de la clase que la ha introducido. No estaba reclamando que se les debería alabar por ello. 

Danièle Huillet: Y la otra cosa que quería decir es que la carta de Engels era una oportunidad para nosotros de investigar un país que es nuestro país y del que hemos estado fuera durante gran cantidad de tiempo. Y de ver qué es lo que va mal en él, sin correr el riesgo, porque sigue siendo nuestro país todavía, de quedar infectados por la simpatía o el sentimentalismo; esto se consigue encontrando un método con el que realizar la investigación. Éste era la carta de Engels, y el resultado y lo que se vuelve visible, apenas es reconfortante.

Jean-Marie Straub: Está claro de lo que éramos conscientes al realizar Trop tôt, trop tard: que lo que todavía es posible en Egipto ya no es posible en Francia. Precisamente porque la burguesía ha reprimido a la clase que usó para hacer su revolución. En Egipto: aún es posible que no suceda una segunda vez. Probablemente todavía se puede dar. A pesar de Sadat, a pesar de la traición de Nasser y de todo lo que la precedió, el colonialismo, los franceses, los ingleses, y a pesar de toda la imperante porquería que hay allí.

Danièle Huillet: Con Nasser ni siquiera hubo una traición, actuó como miembro de su clase.

Jean-Marie Straub: Traicionó a los campesinos. Les dio algunas esperanzas al principio.

Después de la película, la gente habló mucho sobre el final, el último plano. Después de las ciudades, después de El Cairo, después del campo, llegan esas dos torres, esos rascacielos, no construidos en la ciudad sino pegados al agua, como si fueran una amenaza para el campo27.

Danièle Huillet: Por primera vez tuve una idea relacionada con la historia de la Torre de Babel, que siempre había visto únicamente como una historia bíblica, con parte de mito y parte de devoción; en otras palabras, no era algo muy interesante para mí. Y de repente me vino la idea de la locura, de la arrogancia.

Por lo tanto, puede ser lo que le está sucediendo al campo, o lo que está ocurriendo.

Danièle Huillet: Sí, y uno no puede distinguir si el agua, los movimientos del agua, limpian la basura o…

…Si el agua se queda quieta y los muestra una vez más…

Danièle Huillet: Por lo tanto, aún no está determinado.

Jean-Marie Straub: Quién ganará, si la arrogancia o el agua.

 




Notas

1 De Engels, en Londres, a Karl Kautsky, en Viena. 20 de febrero de 1889 (Marx-Engels Werke. Bd. 37, Págs. 154-158; el correspondiente volumen de la traducción al inglés de Complete Works aún no ha aparecido publicado). Mahmoud Hussein: Class Conflict in Egypt, 1945-1970, traducción de M. Chirman a partir del francés, Luttes de Classe en Egypte, Nueva York: Monthly Review Press, 1973.
2 Chronik der Anna Magdalena Bach (1968).
3 Nicht versohnt oder Es hilft nur Gewalt, wo Gewalt herrscht (1965); Dalla nube alla resistenza (1978).
4 Ambos en el plano 47, Shubra Ris.
5 Plano 31, Salmieh.
6 Plano 49, Bihut –de hecho, el avión se escucha después de haya pasado la carreta con las lecheras–.
7 Ninetto Davoli, quien aparece en muchas de las películas de Pasolini de 1966 a 1968, especialmente en Uccellacci e uccellini (1966), La sequenza del fiore di carta (1969) Teorema (1968).
8 Plano 21, Landas.
9 Günter Peter Straschek. Un viejo amigo de los Straub, que es el lector en Einleitung zu Arnold Schoenbergs 'Begleitmusik zu einer Lichtspielscene' (1972).
10 Moses und Aron (1974).
11 Geschichtsunterricht (1972), basada en la obra de Brecht Die Geschafte des Herrn Julius Caesar.
12 Moses und Aron es una filmación de la ópera de Schoenberg en el anfiteatro romano de Alba Fucense, Abruzzi, Italia; entre los Actos I y II, después del plano 41 en el guión, hay dos planos del valle del Nilo, filmados en Egipto sin el permiso necesario oficial. Gran parte de los decorados y el vestuario para Moses und Aron se obtuvieron también durante las visitas a Egipto. Ver la traducción al castellano del diario de Gregory Woods y los comentarios de Huillet en esta misma revista.
13 Renato Berta, uno de los directores de fotografía en Einleitung, Geschichtsunterricht, Moses und Aron y Fortini-Cani (1976).
14 Dalla nube alla resistenza, que fue adaptada de dos textos de Cesare Pavese, Dialoghi con Leuco y La Luna e i falo, en dos partes.
15 Plano 50, entre Sukur y Khedaria. El plano dura 10’7’’.
16 Plano 57, el Hotel Plaza / el Centro de Comercio, a orillas del Nilo en El Cairo, y 17, Marbeuf, Eure, respectivamente.
17  Tout révolution est un coup de dés (1977). El texto para esta película proviene de Un coup de dés de S. Mallarmé.
18 Plano 38, Gournah.
19 Franco Fortini, poeta y ensayista italiano, autor de I Cani del Sinai, que dio lugar a los textos para Fortini/Cani.
20 Plano 26.
21 Le Mistral, realizada en Francia, en 1965.
22 Plano 45, la fábrica de azúcar en El Hawamdieh. El plano fijo tiene una duración de 10’42’’.
23 The Art of Vision (Stan Brakhage, 1961-1965).
24 El texto empieza en el segundo 19 y acaba un minuto y veintiséis segundos después.
25 Plano 28; el guión no especifica la localización, pero los planos previos están filmados en Lons-le-Saunier, Jura. Se trata de un plano fijo que muestra una casa o la pared de un granero a la izquierda con el campo a la derecha; en la pared se ha escrito en pintura roja: «Les Paysans / se révolteront / 1976». Se puede escuchar el tráfico pasando, bastante fluido. 
26 Napoleón invadió Egipto el 1 de julio de 1798, derrotó a las tropas de Mameluke en la batalla de las Pirámides y entró en El Cairo. Siendo imposible continuar como consecuencia de la destrucción de la flota francesa en Aboukir, consolidó su control sobre Egipto e hizo frente a varios contraataques turcos en 1799, antes de volver secretamente a Francia en agosto de ese mismo año. El régimen francés duró dos años más, siendo evacuadas finalmente las tropas francesas después de la derrota contra los ingleses en agosto de 1801. El régimen no era puerilmente militar, pues contaba con un elemento civil y otro académico que introducían las ideas europeas en Egipto y aumentaba el conocimiento europeo en Egipto.
27 Plano 27. Ver la nota 16. Comenzando con el cielo despejado, el plano se inclina hacia abajo pasando por los rascacielos de la Hotel Plaza/Centro de Comercio, y llega hasta las aguas del Nilo, terminando en la hierba que crece cerca de la orilla del río en Zamalek. En la otra parte del plano, las torres son visibles en forma de reflejos en el agua calmada, hasta que el agua se agita, rompiendo su reflejo.


Traducido por Ben Brewster del alemán, publicado en Falter – Wiener Programmzeitschrift,
nº 1, 15-28. Enero-11Febrero, 1982.
Notas de Ben Brewster.
Selección de imágenes realizada por Andy Rector.
Traducido del inglés por Francisco Algarín Navarro.
Publicado en inglés en Kino Slang.
Gracias a Travis Miles, Ben Brewster y Andy Rector.