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Poema enviado tras la visión de Moses und Aron

Por Andreas Weiland

(Lire version originale française)


Para J.-M. y D.

«la liberación de la clase obrera
será obra de la propia clase obrera
»


de repente entendí la música de Arnold Schoenberg
nunca la había escuchado, ni Moisés y Aarón ni otra composición
es así, no sé nada de música, no escuché
esa música estructuralmente, ni conscientemente
mi oído no estaba cerca de esa música, en busca de métodos de composición
que pudiera reconocer


fue una experiencia dramática, las palabras fueron cantadas
pero eso no fue malo; aumentó su plausibilidad, su inteligibilidad


¿sin ese filme nunca habría conocido la música, nunca la habría
escuchado? la paciencia
me habría jugado una mala pasada, así
yo estaba obligado, por el entendimiento que realizaba, que me
hacía entender aún más, no podía
parar


no sé si fueron las imágenes que me ayudaron
quizá no fueron tanto las imágenes como los cortes, quizá
las tensiones, más invisibles aún que los cortes que separan los planos
nunca había visto a alguien escuchar tan claramente
como Moisés mientras el pueblo le habla, su voz
viene del otro lado de la imagen
¡el habla atraviesa el espacio!


el movimiento de las miradas se hacía visible por la cámara
el movimiento de las ideas se hacía visible
las visiones, una carrera hacia las ideas


Alguien que se debatía entre esa carrera hacia delante
alado por la « omnipotencia de las ideas » su curso infinitamente rápido
Y la firmeza desesperada, cuando la mirada se dirige hacia aquello que son
las ideas antes de volar, pero que no ha sido desbordado
al margen de la lucha


He visto al pueblo actual
He visto las dudas de quienes entienden
Y el descuido de quienes entienden poco para inventar nuevas técnicas
de manipulación, con las cuales quieren liberar al pueblo


He comprendido que hay una responsabilidad que no tenemos derecho a ignorar
Sí, las dificultades son grandes
Cómo sostenerlas sin esta moral, que Moisés expresa:
que el pueblo está en marcha, que en todo caso puede partir, que sin duda
madura; las dificultades, que deben presentarse, serán la fuerza,
el desierto obligará al pueblo, las crisis económicas, la naturaleza infectada,
la escasez de materias primas, el peligro de una guerra mundial, el hambre de los pueblos
obligará a despertar, a sacudir los falsos deseos, los ídolos


por lo que es un error, manipularlos en esa dirección,
en dirección hacia otra cosa, que no puede ser sino una nueva dominación sobre ellos
con nombre y por medio de la falsificación de una idea
que ellos deben cumplir


de una libertad, que ellos viven, que deben descubrir
por sí mismos
en su propia lucha



2-4-1975, Andreas Weiland (poeta y crítico cinematográfico)
Traducido del alemán al francés por Jean-Marie Straub, seguido del siguiente comentario:
«
Llena con muy poco todas mis esperanzas respecto al filme».

Publicado en
Cahiers du Cinéma, n. 258-259 (julio-agosto de 1975).
Traducido del francés por Miguel Armas.