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Dos pequeños textos sobre cine

por Elio Vittorini

El color en el cine

El color, ¿podrá alguna vez reemplazar las innombrables degradaciones del blanco y negro?

Elio Vittorini – noviembre de 1936


Vredens Dag (C. T. Dreyer)

Vi en París Vredens Dag, seis o siete años después de haber visto, ya no sé dónde, Vampyr, y once o doce después de la Jeanne d'Arc. Vredens Dag me ha ofrecido (¿o confirmado?) la impresión de que Dreyer, en sus películas, se transforma en «inventor» de lo absoluto, en el mismo sentido que Chaplin, y no únicamente en «organizador» (como un Pabst, un Clair…) y que su esfuerzo de invención ha llegado a rozar un punto que representaría una conquista en esta búsqueda común de la verdad en la que los poetas y los artistas se encuentran con los pensadores y son ellos mismos pensadores (aunque no sea explícito…).

Me sorprendió sobre todo la primera parte, en la que se desarrolla y concluye la tragedia de la vieja bruja. Veo, en una toma casi aislada, una tragedia de un juicio todavía actual. Tenemos a esa vieja bruja y a esos hombres que la persiguen para hacer justicia. Tanto una como los otros están hasta tal punto cegados por la oscuridad que les inunda (la historia, la cultura, el grado de conciencia y de verdad a los cuales pertenecen) que son incapaces de «juzgarse» recíprocamente…

Este conflicto de doble ceguera me parece que contiene la sugestión de toda tragedia que pueda tener lugar entre los hombres, no en el plano pasional, donde se encuentran siempre los errores y las razones siempre relativas, sino a nivel de los esfuerzos destinados a alcanzar el conocimiento, a tomar conciencia. De hecho, lo que confiere su acento verdaderamente trágico a este conflicto, es que para llegar a desvelarlo, es preciso todavía nuestro juicio de hombres históricamente «menos ciegos» que esta vieja bruja y que esos eclesiásticos. El horror nace de esta facultad de ver detrás nuestra, que Dreyer despierta en nosotros. En lugar de ilustrar la atrocidad de una cierta situación o de un cierto instante histórico (aunque esto forma una analogía con ciertas situaciones de nuestra época, como es el caso de tantas obras teatrales o literarias modernas), la obra produce una impresión de horror en nuestra época actual, en nuestras condiciones actuales, teniendo en cuenta nuestra idea actual de conciencia. ¿No podemos entonces mirar sino que hacia atrás? ¿Nuestro juicio nos sirve (no puede servirnos jamás) para nosotros mismos?

Dossier de prensa de Sicilia!

Traducción de Francisco Algarín Navarro