NOMADICA 2019 (3)

‘Epileptic Seizure Comparison’

Por Paul Sharits

 


Epileptic Seizure Comparison (Paul Sharits, 1976). © The Estate of Paul Sharits. Cortesía de Light Cone.

 

Hay muchos tipos de epilepsia; algunas son bastante suaves, casi no se notan, mientras que otras son muy convulsivas. La epilepsia es una enfermedad bastante triste, porque el nivel de intensidad es normalmente impredecible, incontrolable, y conlleva una pérdida de la conciencia. Las convulsiones ocurren por una amplia variedad de factores; aunque la naturaleza final de la aflicción no es conclusiva, uno de los motivos más habituales de las convulsiones tiene que ver con la foto-estimulación, que puede producirse mediante cualquier tipo de reflejo de la luz y de los flashes en la vida diaria o (aunque apenas se perciban) incluso de los ritmos del cine convencional y la televisión. Se ha aprendido mucho sobre la enfermedad mediante el uso de los parpadeos de luz y los registros de los patrones de las ondas del cerebro en los electroencefalogramas (EEG). Se puede afirmar que la epilepsia es básicamente un desorden eléctrico del cerebro. Por suerte, actualmente existen medicamentos que permiten a las personas epilépticas llevar una vida completamente normal.

Aunque las formas convulsivas de la epilepsia sean terribles, no son en sí mismas dolorosas, por mucho que parezca que la víctima está sufriendo. Algunas personas enormemente creativas han explicado que el estado inmediatamente anterior a sus convulsiones suele ser elativo, completamente abierto e inspirador. Durante el principio de las convulsiones, las ondas del cerebro suelen ser rápidas y simétricas (en torno a unos catorce ciclos por segundo, justo por encima del ritmo alfa); entonces, la propia convulsión comienza abruptamente y las ondas del cerebro alcanzan una amplitud anormalmente alta (excediendo a veces los 400uV), pero su frecuencia baja de tres a cinco ciclos por segundo. Los chamanes, las personas que practican vudú u otros, son conocidos por autoinducir estados físicos que parecen similares a las convulsiones epilépticas, a menudo con la [pérdida] de la conciencia, mostrando espasmos musculares, con el fin de buscar el éxtasis-la catarsis-la percepción religiosa. Más interesante todavía es la relación del estado meditativo zen de los grandes satori con las convulsiones epilépticas causadas por la foto-estimulación (en donde los centelleos de luz de unos 10cps induce frecuencias en el cerebro de 10cps en el ritmo alfa; la amplitud de estas frecuencias forma un crescendo y entonces la característica amplitud alta de esos tres a cinco ciclos por segundo de las ondas de las convulsiones llega a las frecuencias theta). Los monjes zen avanzados consiguen el satori en la meditación estimulando la amplitud de sus ondas alfa y llevándolas a la cima; entonces, todavía dentro de una gran amplitud, vuelven a unas frecuencias thetas más bajas. Ésta parece ser una forma de «convulsión» controlada, aunque no se caracteriza necesariamente por los espasmos musculares, como en la epilepsia. También es interesante apuntar que los estudios recientes de bio-feedback identifican el estado theta con la percepción creativa (mientras que el estado alfa es en comparación algo más bien vacío, si bien la experiencia es enormemente placentera); para alcanzar el nivel theta, en la meditación bio-feedback, se debe aprender primero a amplificar el alfa. Esta breve descripción de las relaciones entre la religión y las experiencias creativas y ciertos estados epilépticos puede sugerir al lector cuáles son algunas de las razones por las que el artista está interesado en crear una situación de sonido-imagen-espacio dentro de la cual los simpáticos observadores puedan comenzar a identificarla con la convulsión epiléptica. El artista siente calidez y compasión hacia los protagonistas de esta instalación, y esto (tanto literal como figurativamente) queda reflejado en los componentes formales y en la estructura. El neurocirujano (un pionero famoso por sus electroencefalogramas y sus estudios de la epilepsia por medio de los centelleos de luz) Dr. W. Grey Walter, afirma en su libro tan importante científicamente, pero también casi poético The Living Brain (Londres: Duckworth, 1953, 60):

«El parpadeo se probó como una llave que abría muchas puertas. En primer lugar, lo utilizamos como una ayuda clínica a la hora de realizar un diagnóstico de epilepsia, pero desde el principio sus revelaciones fueron fundamentales tanto a nivel clínico como a nivel de laboratorio. Las observaciones de miles de grabaciones en estado de reposo tomadas de pacientes epilépticos durante una fase tranquila entre las convulsiones han mostrado que los ritmos de su cerebro tienden a agruparse en bandas de frecuencia. Es como si ciertos grandes acordes aparecieran constantemente contra los trinos y los arpegios de la actividad normal. Esta agrupación armónica sugiere que si se introdujera un conductor maestro, el cerebro podría funcionar como un enorme tutti, podría desarrollar bajo condiciones controladas majestuosos potenciales en los ataques epilépticos».

Seizure Comparison es el intento de orquestar los ritmos sonoros y las luces en un espacio íntimo y proporcional, un lugar en curso para las personas no epilépticas que pueden comenzar a experimentar, bajo las «condiciones controladas», lo que el Dr. Walter llama «los majestuosos potenciales en los ataques epilépticos». Los espectadores entrarán en el espacio con forma de trapecio, con los reflejos de sus paredes pintadas de aluminio, parte del haz de luz de la imagen proyectada. Todo ello queda realzado por el sonido estéreo, que crea una «pared» inferida (una puerta cerrada) detrás de ellos... «incautada» como si fuera a convertirse, en un espacio convulsivo, en una con las dos imágenes del paroxismo. Arriba, los dos altavoces del sistema de sonido cuadrafónico en los que se pueden escuchar los sonidos naturales vocales con las dos personas de la película, registrados mientras se entraba en sus respectivas convulsiones (la imagen de la pantalla de abajo está inducida por la foto-estimulación y la otra por el ataque epiléptico). En los altavoces de abajo se escuchan las bandas sonoras compuestas con un sintetizador del Buffalo Media Center, con la ayuda técnica y la consulta teórica de Ralph Jones. Ambas pistas se basan en el ritmo y la estructura de un EEG: una en las ondas del cerebro inducidas por las foto-convulsiones y la otra basada en las ondas del cerebro en cierto modo diferentes del ataque epiléptico. (El artista puede presentar estas piezas en una versión de dos pantallas en salas de cine convencionales).

Publicado originalmente en Film Culture, nº 65-66, 1978.

Traducción del inglés de Francisco Algarín Navarro.


Epileptic Seizure Comparison (Paul Sharits, 1976). © The Estate of Paul Sharits. Cortesía de Light Cone.