S8 2019 (12): CHARLOTTE PRYCE Y LA LINTERNA MÁGICA

Entrevista con Charlotte Pryce

Por Jordan Cronk


 


Durante más de tres décadas, la cineasta nacida en Londres y residente en Los Ángeles Charlotte Pryce ha estado haciendo lo que ella llama «ensoñaciones observacionales», miniaturas delicadas y artesanales en celuloide, que capturan la belleza de la naturaleza y de la ciencia a través de técnicas cinemáticas discretas. Su interés paralelo por los procesos alquímicos primitivos le llevó recientemente a explorar la linterna mágica, un proyector pre-cinemático que utiliza diapositivas transparentes (a menudo pintadas, impresas o fotografiadas) y una sola fuente de luz para iluminar los cuadros de imágenes fijas. Tras las recientes muestras en Los Ángeles, Rotterdam y Bruselas, la última performance con linterna mágica de Pryce,
The Tears of a Mudlark (2018) se mostrará en el Centre Pompidou, en París, el 6 de febrero de 2019.

Admiro desde hace mucho a George Méliès y los trampantojos cinematográficos sencillos. Me parece fascinante y divertido –son completamente específicos del cine. Gran parte de mi trabajo está hecho con una optical printer, como si fuera una continuación de ese lado óptico juguetón. Pero también me interesa la fotografía primitiva, sobre todo la fotografía científica y las películas sobre la historia natural. Estas películas suelen tener prólogos, y después cambia la perspectiva narrativa: por ejemplo, la vida de un tritón, o la vida de una salamandra. Es una ensoñación en la que terminas deslizándote a través de la experiencia cinematográfica partiendo de algo mucho más mundano y cotidiano.

En mi trabajo reciente, he ido desplazándome de las películas fantasiosas a una serie de visiones cada vez más cercanas, y creo que la linterna mágica me ha ayudado en este recorrido. Mis películas han sido (casi) siempre silentes, pero cuando empecé a experimentar con la linterna mágica hace cinco años, me pareció que debía utilizar el lenguaje –en este sentido, en tanto que narración. Pensé que este trabajo requería una pequeña dirección, al contrario que una ensoñación silente. Cuando he trabajado con sonido, lo he hecho de manera específica en relación con la imagen. Con la linterna mágica, hago la diapositiva y pienso en el sonido al mismo tiempo –avanzan juntos.

La inspiración de The Tears of a Mudlark fue una fotografía tomada en los años 30 ó 40 de dos mujeres biólogas que descubrieron los restos de un enjambre de saltamontes congelado en un glaciar. Encontré la foto en la colección fotográfica de Los Angeles Public Library, junto con antiguas fotos de Los Ángeles. Pensé en hacer una pieza sobre los estratos –las capas de un depósito encima del otro-, quizá porque eso era lo que estaba haciendo químicamente en muchas de mis películas. Entonces empecé a pensar en la extracción de petróleo en Los Ángeles y en ese legado de polución en relación con esta historia que quería contar, que consistía también en la exhumación de una ilusión y en el intento de sacarla a la luz a partir de la linterna mágica al mismo tiempo.

Empecé refotografiando esas imágenes de Los Ángeles y también fotografiando gran cantidad de material original. Fotografié algunas de las diapositivas en antigua película reversible en color, con una base anaranjada. Intenté eliminar los cielos azules y los grandes verdes vibrantes de Los Ángeles, convirtiéndolos en algo mucho más apagado. No se trataba de un intento deliberado de recrear el aspecto antiguo o anticuado de una linterna primitiva. Más bien debía venir de otro tipo de paleta de colores –de una época diferente.

Cuando hago mis películas, estamos solas la película y yo. Es algo completamente personal e íntimo. Pero la linterna mágica abre zonas de creación que son nuevas para mí. Es más teatral. Así que, si bien he trabajado con películas silentes durante muchos años, las performances con linterna mágica me ofrecen un mundo diferente, un mundo en el que se invita al público a soñar, a escuchar el desarrollo de una historia. Además de la narración y de los sonidos encontrados, esta performance utiliza también una variedad de sustancias y de químicos, incluyendo decolorantes y aceites, que ayudan a conseguir ciertos efectos, como la disolución de una imagen. Por lo tanto, hay un juego entre la ilusión bidimensional de la representación fotográfica y la creación de una ilusión a tiempo real. Me gusta la tensión que se produce al interponer una época ilusoria y al darte cuenta que estás experimentando algo que está sucediendo en ese mismo momento. 

Entrevista publicada originalmente en Artforum, el 4 de febrero de 2019.

Traducción del inglés de Francisco Algarín Navarro.