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XCÈNTRIC 2010-2011 (14):

Still Moving. New York, año cero (2)

por Varios Autores

3.

Pestilent City, de Peter Emanuel Goldman
No duerme nadie
por Miguel Armas

Pestilent City es un recorrido por Nueva York lleno de extrañeza, acechado por la sombra del lado tenebroso de la ciudad que nunca llega a mostrarse explícitamente. Desde el principio, una serie de imágenes en negativo nos adentran en un universo demencial, el movimiento ralentizado del gentío que anda sin rumbo por las aceras de la gran ciudad.

Es una película cuyo sentido se obtiene plenamente a través del montaje. En el intersticio entre un plano y otro, vamos descubriendo en pequeñas dosis lo que Goldman quiere mostrar de la urbe: la violencia, la miseria, la frialdad entre los cuerpos, su incomunicación. Se trata de una visión alucinada de la actividad cotidiana de la metrópoli, en la que los planos recolectados en su viaje por la ciudad son puestos en común mediante una inquietante música y un efecto de ralentizado que acentúa la extrañeza de los rostros. A pesar de su variedad, las personas que pasan ante la cámara de Goldman son siempre desconcertantes: enfermos, alcohólicos, vagabundos, un hombre que duerme en una plaza, mujeres solas que esperan un taxi o evitan la mirada de la cámara, ciegos, consumidores de revistas eróticas, niños jugando, vendedores callejeros… lo más extraño de todo es cómo unos planos parecen obtener su respuesta en otros, cómo poco a poco cada mirada, cada aproximación entre dos o más cuerpos es percibida como una amenaza, como el principio de una pequeña agresión. Goldman incluye también algunas fotografías y titulares de crónicas de sucesos de la época que hablan de violaciones, asaltos y asesinatos, y acentúan el lado siniestro de su documental.

Más que hacer explícito el aspecto morboso y decadente de Nueva York, Goldman analiza sus contrastes desde una visión científica, contraponiendo continuamente imágenes que son el testimonio del estado de la ciudad en aquel momento (los periódicos hablan de crisis, de ascenso del nivel criminal). Curiosamente no se queda en un mero documental; el montaje permite liberar su forma y hace nacer en sus imágenes una ficción, un noir alucinatorio y feroz sobre zombies que vagan lentamente por una ciudad desolada y silenciosa.




Me interesa mirar las cosas un poco científicamente…




… intentar encontrar, en todos esos movimientos de la multitud, el ritmo…




… reencontrar el inicio de la ficción, porque la ciudad es la ficción.




La ciudad es la ficción. Es la necesidad de ficción. Puede ser bonita por eso.




Y los que la habitan son a menudo magníficos y patéticos, incluso en un país muy rico como este.

(Texto: Jean-Luc Godard, Carta a Freddy Buache, 1982)

4.

Meditations on Revolution, Part V: Foreign City, de Robert Fenz
Dark is the sky...
por Vanessa Agudo

Siempre que veo un filme que retrata una ciudad nocturna no puedo evitar que me venga a la memoria Every Day Except Christmas de Lindsay Anderson. Pero si en aquel caso Anderson por lo que más se interesaba era por reflejar las actividades en relación a la vida del mercado de Covent Garden, y cómo se reunía alrededor de él su gente, para Fenz el motivo principal será la propia ciudad, y sus obreros nocturnos se verán plasmados como un motivo más dentro de la maravillosa y sofocante mole que es New York.




El ritmo y la textura son aquí capitales, y mostrando algo tan típico como el metro, nos revela su marcado interés cinético. Inevitable volver la mirada hacia László Moholy-Nagy; todo gira, frenético, sin dejarse atrapar... Anticlímax climático.




Fenz demuestra tener un amplio domino del lenguaje cinematográfico asociado a la ciudad, y nos remite a otro tópico en este sentido: el plano cenital. O, mejor aún, al plano semicenital en diagonal. También goza de una amplia tradición, siendo una bella muestra algunas obras de Caillebotte y de Moholy Nagy.




Esta ciudad que puede olerse, húmeda y palpitante... vedutta inabarcable, canto que se hace oscuridad. Solitaria, aparentemente apacible y misteriosa...




Pero si hay un motivo que estructura la acción, o la cotidiana inacción, es Marion Brown. Su historia se une a la ciudad, y a través de su música queda entretejida la imagen, con esos sonidos que irremediablemente configuran este nocturno neoyorquino que es Meditations on Revolution, Part V: Foreign City. Marion Brown es New York, y Fenz también.