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XCÈNTRIC 2011-2012 (9): JOYCE WIELAND: POLÍTICA Y PATRIOTISMO

La animada fábula política

por Vanessa Agudo

Solidarity (Joyce Wieland, 1973)


Me acerqué a esta proyección con un sonrojante desconocimiento de la obra de Joyce Wieland. Solamente tenía la referencia de que era la mujer de Michael Snow. Lamentablemente, aún tenemos una historiografía masculina, dificultando el acceso a una amplia información sobre la autora. Además en la sesión desaprovechamos la presencia de Lauren Howes, directora del Canadian Filmmakers Distribution Centre al no formularle ninguna pregunta. Es un tanto absurdo, pero el espectador siempre se siente algo intimidado en estas situaciones. Afortunadamente, el cine de Wieland habla por sí mismo. ¿Realiza un cine feminista? Creo que no, que es propiamente un cine «femenino». Si tomamos lo «masculino» como la norma. Es decir, el autor que con su genio creativo realiza la gran obra definitiva. Nada más lejos en Wieland. Las piezas son breves, con un toque doméstico; home movies, propuestas cálidas e imaginativas sin necesidad de trascendencia. Y con un marcado sentido del humor; un soplo de aire fresco entre el propio establishment del cine experimental.

En Patriotism 1 (1964) nos muestra a un chico en la cama, eterno adolescente perseguido por una salchicha que se va desplazando en stop-motion... Esta broma visual encierra una crítica contra la falocracia, un cierto tipo de arrogancia estadounidense, evidenciada hasta el punto de terminar por invadir el espacio del joven, y de esta manera también el nuestro. Estética pop que provoca una sonrisa agridulce. Patriotism 2 (1965) filma al mismo joven. Esta vez se presenta indivisible de la bandera, hierático, ausente y abstraído. Volvemos a lo mismo: la imposición de la nación, un sentimiento patriótico que, por más que sea propuesto, no conseguirá ser compartido.


   

Patriotism 1 (1964) / Patriotism 2 (1965), Joyce Wieland


Rat Life and Diet in North America (1968) explora esa forma doméstica de realizar películas hasta su máxima expresión. Rodada en una cocina, unos simpáticos roedores nos cuentan una historia de superación vital, una fábula transformada en aventura épica. Son unos ciudadanos desgraciados, que se encuentran en prisión por motivos políticos y que consiguen escapar y prosperar en Canadá. La práctica de la agricultura biológica les procurará su particular paraíso. Aquí se critica tanto la situación opresiva del principio como la visión idílica final. Se huye del panfleto, se busca una presión mayor, como, por ejemplo, la propia reflexión que hay tras su cine. El activismo no debe convertirse en un cliché, sino ser un medio para poder escapar de la dominación.


   

Rat Life and Diet in North America (Joyce Wieland, 1968)


Handtinting (1967) parece a priori una pieza con una estética más formal que el resto. Marcadamente rítmica y repetitiva, unas mujeres tocan las palmas dentro de un recinto cerrado. Wieland juega con la visibilidad de esas mujeres. Siendo la mayoría negras, y por tanto socialmente invisibles, asumen en este caso un papel protagonista. El celuloide ha sido teñido fotograma a fotograma, arañado y perforado seguramente por agujas. Probablemente se trate de otro guiño de la autora, pues la esencia de su estética se ha realizado con técnicas femeninas. Históricamente, las artes menores han sido consideradas las adecuadas para este género, en especial aquellas relacionadas con el mundo textil. De ahí el tinte y el uso de las agujas. La artesanía y la máquina se unen por un buen fin.


   

Handtinting (Joyce Wieland, 1967)


Barbara’s Blindness (1965) fue realizada en colaboración con Betty Ferguson. Es una película distinta del resto de los filmes de la sesión, pues se trata de un trabajo de montaje, de found footage. De nuevo hace referencia a lo visible. Aquí no se trata de una visibilidad social, sino del choque entre la realidad y lo que se nos ha contado. La pieza adquiere el aire de un cuento: Barbara percibe el mundo a través de una narración con un marcado carácter educativo. Aún no ha sido capaz de «ver las cosas por sí misma». Y esa es su ceguera. Cuando cae la venda, el entorno pierde su tono idílico. En realidad nunca había sido así. Un monstruo femenino sale del fango y es quemado por el mismo sol. Literalmente, tomar conciencia del mundo es empezar a temerlo.


   

Barbara’s Blindness (Joyce Wieland, 1965)


Solidarity (1973) se adentra en el corazón de una manifestación. Los pies de los manifestantes son filmados uno tras otro. Podemos leer en sus actitudes: la mayoría están en plena marcha; algunos se detienen, se rascan un pie con el otro, como si se encontrasen extenuados. Resulta interesante que Wieland decida no mostrarnos el rostro, que el retrato de grupo se haga de otra forma. Las personas (y sus personalidades) quedan caracterizadas de manera indirecta, puesto que la expresión facial, la cara, siempre tiende a individualizar. Obrando así consigue dar lugar a una idea de colectividad. Se marcha hacia un mismo punto desconocido, y sin embargo éste ha conseguido unir a los integrantes de este caminar.


   

Solidarity (Joyce Wieland, 1973)


Water Sark (1966) es la película realizada por un ama de casa que no renuncia a poseer una faceta creativa. Se encuentra en un ámbito cerrado, sencillo, pero del que puede extraer su arte. A medida que la va fabricando, ésta explica el proceso, permitiendo al espectador ver cómo se crean los efectos, de modo que todo ello se convierte en una suerte de lección, invitándonos de inmediato a crear nuestra propia copia doméstica. Es otra manera de pasar el tiempo en casa; la forma fílmica se convierte en una labor femenina más... Tejer, coser, acuarela y cine. Las artes «menores» se reivindican a sí mismas. No aspiran a ser obras «mayores», capitales o definitivas. No les hace falta para brillar con luz propia.


   

Water Sark (Joyce Wieland, 1966)