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XCÈNTRIC 2011-2012 (13): XPERIMENTA’11. MATTHIAS MULLER & CHRISTOPH GIRARDET

Thieves Like Me (II)

por Matthias Müller

Alpsee (Matthias Müller, 1994)

 

Promises (2003), está basada en una selección de dieciséis copias de mi colección de viejas fotografías de bodas. El vídeo late de forma violenta de un ramo de rosas rojas a otro, centrándose en sus similitudes unificadas. Animando la fotografía fija en imágenes en movimiento, Promises realiza una serie de zooms hacia el centro de las imágenes –un solo brote– en un ritmo nervioso y parpadeante, como si se estuviera buscando un mensaje escondido por debajo de la superficie.

En Alpsee (1994) dos polos de mi trabajo se reúnen: por un lado hay una serie de referencias a mi propia vida, por el otro, el reciclado de material apropiado proveniente de una esfera situada fuera de mi propio mundo: breves fragmentos de series de televisión que formaron parte del modo de socializarme con los medios. Este flashback a la época de mi infancia muestra a dos personajes, una madre y su hijo. Pero de algún modo hay un tercer protagonista: los dibujos usados, el trazado de color, los puntales, la ropa, etc., elegidos para reanimar el espíritu de esta época específica, a mediados de los años 60. Ya que la película trata el tema del control social y la vigilancia, Alpsee es uno de los pocos filmes que he hecho planeados por completo antes del rodaje (incluso utilizando un storyboard).

Con Why Don’t You Love Me? (1999), Christoph y yo retomamos el tema de Alpsee –de una forma más distante irónicamente. Es el cuarto capítulo de un ciclo de loops en vídeo dedicados a los aspectos centrales y a los motivos recurrentes de la obra de Alfred Hitchcock, Phoneix Tapes, producido para un grupo de proyecciones en el Oxford MoMA, centrándonos en el impacto de la obra Hitchcock en el arte contemporáneo. La cinta incluye un «freak show», una galería de los monstruos de Hitchcock, villanos y asesinos, prestando especial atención a su discutible relación con sus pegajosas y posesivas madres.

En 2009, Christoph y yo hicimos dos películas que trataban la percepción visual y la ceguera, ambas en un sentido más bien físico y metafórico. Maybe Siam, el segundo de estos trabajos, es un loop que se repite sin problemas. Como un ojo que no puede ver, el negro separa las imágenes de los fragmentos de película que muestran a gente ciega tomada en los límites de su propia condición, chocándose con las paredes y muebles, como si estuvieran impresionados dentro de un entorno hostil e innatural. En esta red de referencias, la banda sonora se anticipa a los contenidos del siguiente fotograma negro, lo cual hace que la atención del espectador cambie, de la escucha a la vista, y que vuelva a escuchar de nuevo.

En 2008, Christoph y yo hicimos una instalación de 3 canales de vídeo comisariada para un grupo de proyecciones en Ámsterdam, y que tuvo lugar hace poco. En Locomotive, tomamos clips de cien películas relacionadas con las vías del tren. Como decía Christa Blümlinger en su ensayo «Lumière, the Train and the Avant-Garde», «la historia del cine comienza con un tren, y es como si este tren hubiera estado avanzando por la historia del cine desde siempre; y como si estuviera destinado a volver en contra del destino, entrecruza las películas de los Lumière y sus jornadas de trenes fantasmales, nos lleva a las vías fantasmales del cine primitivo, y es abrazado con grandes brazos por el cine de vanguardia, siendo un motivo que, por encima de cualquier otro, nos permite sumergirnos en la experiencia moderna de la visualidad». La banda sonora la compuso Dirk Schaefer, con quien he estado trabando desde 1985.

Contre-jour (2009), hecha en 35mm., fue la primera película de nuestro díptico consagrado a la ceguera. En esta película, la forma en la que comprendemos el mundo y en la que éste vuelve a nosotros como respuesta se rompe en forma de una serie de fragmentos inquietantes. Las borrosidades, los flashes y los montajes estroboscópicos desintegran la realidad en imágenes sombrías que inflingen un cierto dolor al ojo. En Contre-jour, los puntos ciegos se abren entre la percepción de uno mismo y la de los otros.

La última película, Mirror, espeja las influencias del cine de autor europeo de principios de los años 60. Está inspirado en una cita de Antonioni: «Los personajes, en una tragedia, el aire que respiran, las localizaciones, son a veces más absorbentes que la propia tragedia, como lo son los momentos anteriores y posteriores a ella, cuando la trama está detenida y cuando el diálogo se ha silenciado». En Mirror, los tableaux congelados son animados sólo por la luz, la cual crea conexiones, pero también aísla las figuras y las separa del espacio que hay alrededor. Como en los ejes de un espejo, un rasgón se desplaza por el centro de la imagen, separando las dos mitades, pero también uniéndolas en un único motivo al mismo tiempo. Mirror crea una imagen atmosférica del «entredós», la esfera sin nombre situada entre el espacio compartido y el aislamiento.

Declaraciones recogidas en Barcelona el 4 de noviembre de 2011

dentro del marco de XPERIMENTA ’11.

Traducción del inglés y puesta en forma: Francisco Algarín Navarro.