ESPECIAL MARIA KLONARIS & KATERINA THOMADAKI

Manifiesto contra la competición

Por Maria Klonaris/Katerina Thomadaki

Katerina Thomadaki in Unheimlich II : Astarti © Photo :  Klonaris/Thomadaki.

Hemos leído este manifiesto por micro en la sala oscura al final de L’Enfant qui a pissé des paillettes en una atmósfera muy tensa por el impacto de este film/acción, del que prolongaba, sobre otro terreno, el discurso explosivo. Ha provocado un enorme revuelo y ecos en la prensa local y nacional. Ha sido considerado como «un acto de insumisión». Muy contrariado, el director de la sección «Cine diferente» junto a la administración del festival que tomó medidas represivas contra nosotros: rechazo de pagarnos los costes de viaje y estancia convenidos y prohibición de la segunda proyección del film a pesar de las protestas del público, que tomó la iniciativa de firmar una petición a nuestro favor, sin éxito.

Al término del festival, el jurado, habiendo decidido pronunciarse sobre todas las películas presentadas, atribuyó a L’Enfant qui a pissé des paillettes el Premio Especial del Jurado que, conforme a nuestra respuesta, no aceptamos: no asistimos a la «ceremonia» de entrega de premios y rompimos todo contacto con el festival.

Esta acción a dos no fue la única contra la competición en ese festival. Otra, llevada a cabo por un gran número de cineastas, tenía por objetivo cuestionar el premio en tanto que valor económico.

Por otra parte, el jurado, formado por Raphaël Bassan, Dominique Chateau y Dominique Noguez manifestó su solidaridad haciendo la siguiente declaración el día de la atribución de premios: «Un gran número de cineastas han pedido la supresión de la competición en la sección del cine diferente, el jurado toma acta de ese deseo y espera que se le dé continuidad durante la siguiente edición, y que las sumas inicialmente previstas para la atribución de premios sean no obstante acordadas bajo una forma u otra a los cineastas que hayan aceptado participar en la selección».

Después del festival, hemos hecho conocer el manifiesto y la crónica de esta acción al conjunto de la comunidad del cine experimental por envío postal.

 

En nuestra sociedad, la competición forma parte de la organización social y de su sistema de poderes. Batir al otro es un ideal educativo. Se trata de ganar y de ganar sobre el otro.

El fenómeno competitivo está ligado directamente a los modos de producción institucionales. La competición es una violencia enmascarada integrada en la «cultura».

Como mujeres realizadoras independientes condenamos la competición como principio y sobre todo su aplicación en el dominio de la creación -en el caso del cine diferente- un cine que se quiere radical y en ruptura con el cine oficial, cómplice de los mecanismos de un sistema social esclavizador.

La competición violenta al cine diferente porque significa la institucionalización de una producción que ha escogido mantenerse no-institucional.

La competición no puede ser otra cosa que una codificación que juega el rol de factor normalizador y pesa sobre la práctica de la creación independiente.

Competición quiere decir evaluación jerarquizada, principio inconsistente políticamente y que, en el contexto de una vanguardia artística, se convierte en algo doblemente absurdo. Toda película con enfoque «diferente» es interesante en sí mismo. ¿Según qué código se pueden definir los fallos y cualidades de un trabajo que quiere ir más allá de las costumbres de la percepción? Uno de los puntos fuertes de la «diferencia» es que aplasta los criterios tomados de antemano.

Rechazamos situarnos en competición con nuestras camaradas realizadoras y nuestros camaradas realizadores, cuyas búsquedas y riesgos expresivos enriquecen el campo cinematográfico.

Rechazamos introducir nuestra producción en el esquema competición / productividad / dimensión / marca, que lleva a la destrucción de los actos de deseo y de la autonomía del individuo.
Estamos entre aquellos que, desde el último festival de Toulon en septiembre 1976, llevan a cabo una lucha por la abolición de la competición en el seno del cine diferente. Esta lucha no ha llegado todavía a su fin.

Estamos aquí para continuarla.

En lo que concierne a la institución del premio, puesto que el festival dispone de medios financieros, en nuestra opinión sería más acorde con el funcionamiento del cine diferente que sean utilizados para costear los gastos de desplazamiento así como los alquileres de los filmes invitados dado que los alquileres son el único recurso para la supervivencia de un cine que se autofinancia.

Por el momento, y esperando una solución global, tomamos la iniciativa de declarar nuestro film/acción, L’Enfant qui a pissé des paillettes, FUERA DE COMPETICIÓN.

Texto leído al final de la primera proyección de L’Enfant qui a pissé des paillettes (1977) en el XIII Festival Jeune Cinéma de Hyères, el 1 de septiembre de 1977. Envío postal, octubre 1977.

Traducido del francés por Moisés Granda.