XCÈNTRIC 2019 (21): HE STANDS IN A DESERT COUNTING THE SECONDS OF HIS LIFE, DE JONAS MEKAS (6)

Allen Ginsberg

Por Jonas Mekas y Pip Chodorov


 

Creo que conocí a Ginsberg en el Living Theater, justo después de que el teatro se hubiera mudado de Upper Broadway para instalarse en el cruce de la sexta avenida con la catorce. No me acuerdo del momento, pero recuerdo que me presenté, y que tuvimos una conversación.

Más adelante, cuando me mudé a la trece, descubrí que Allen vivía a una sola calle de allí, y nos vimos más a menudo. Venía a mi casa cuando montaba Guns of the Trees. Leyó algunos de sus poemas en la banda sonora, y siguió viniendo a verme montar.

Pero antes de conocerle realmente, recuerdo que filmé un evento en el Living Theater, quizá en el 57, y me lo impidió. No era algo habitual en la época llamar la atención filmando, y tenía una vieja Eyemo que hacía mucho ruido, un «rrrrr» terrible. Saqué la cámara mientras Allen leía un poema, empecé a filmar, pero el ruido le interrumpió y grito: «¡Para!».

Veinte años más tarde, cuando vimos las imágenes que había podido filmar de todos modos aquella noche, me dijo:

«¡Oh! ¡Debiste filmar más!».
«Pero Allen, ¡fuiste tú quien me dijo que parase!».

Jonas Mekas

El hecho de Ginsberg pidiera a Mekas que parara de filmarle, él que iba a convertirse en unas de las figuras más veces filmadas de la contracultura americana, no está exento de ironía. Fuera el que fuera el evento –una protesta, un sit-in, un concierto de rock-, Ginsberg parecía encontrarse siempre delante de la cámara.

Cuando los conflictos jurídicos en torno a su poema Howl (1957) desencadenaron un debate nacional sobre la libertad de expresión, Ginsberg se convirtió en la encarnación más activa de la Beat Generation, así como una especie de pop star, que aparecía en escena en los conciertos filmados de los músicos más adulados de la época.

Aparece sobre todo en Pull My Daisy (1959), de Robert Frank y Alfred Leslie, en Wholly Communion (1965), la película de Peter Whitehead sobre la International Poetry Incarnation en el Royal Albert Hall de Londres en junio de 1965, en Don’t Look Back (1967), el famoso documental de D.A. Pennebaker sobre la gira de Bob Dylan en Reino Unido, en Renaldo and Clara (1978), el único intento de Bob Dylan en la producción cinematográfica. La presencia de Ginsberg funcionaba como un certificado de autenticidad, atestando la importancia de tal o cual acontecimiento en la revolución cultural en curso.

Puesto que con el paso de los años, algunos acontecimientos evocados por los diarios de Mekas terminaron formando frenéticamente parte de los ejemplos de los medios de masas para describir los giros políticos y culturales de los años 60, quizá fuera inevitable que Ginsberg se convirtiera en una de las figuras recurrentes de la obra del cineasta. Pero fueran los que fueran los males contra los que Ginsberg y su cohorte protestaban, la cámara de Mekas siempre parecía detecta en él un gesto de alegría, incluso de placer. La complicidad entre Mekas el observador y Ginsberg el observado es evidente.

Pero la última palabra vuelve finalmente a Mekas. En un segmento de su diario en vídeo, Scenes from Allen’s Last Tree Days on Earth as Spirit (1997), se coloca delante de la cámara en la que murió Ginsberg y registra las últimas despedidas de su familia y sus amigos. Es sin duda la única vez que la cámara de Mekas no llega a captar la elocuencia y la energía irreprensibles de Ginsberg.

Pip Chodorv

Artículo publicado originalmente
en el libreto que acompaña a la edición en DVD de
He Stands in a Desert Counting the Seconds of His Life
editado por Re:voir.

Traducción del francés de Francisco Algarín Navarro.