XCÈNTRIC 2019 (35): HE STANDS IN A DESERT COUNTING THE SECONDS OF HIS LIFE, DE JONAS MEKAS (20)

El cine de Marcel Hanoun

Por Jonas Mekas


 


He visto hasta ahora cuatro películas de Marcel Hanoun: Une simple histoire (1959), que fue exhibida en el Festival de Cine de Nueva York en septiembre; Le Printemps (1972), proyectada el miércoles pasado en el Museo de Arte Moderno, en una presentación especial; L’Hiver (1969) y L’Été (1968), ambas proyectadas para críticos de cine y amigos en una función especial de medianoche, en el New Yorker Theatre, durante el Festival de Cine de Nueva York. Es evidente, y no tengo ya ninguna duda sobre ello, que Marcel Hanoun es el realizador francés más importante y más interesante desde Bresson. A pesar de los esfuerzos que hago por entenderlo, el hecho de que un artista de tan grande magnitud y calidad haya pasado inadvertido para los críticos cinematográficos franceses está más allá de mi comprensión. Hojeando las revistas de «crítica» cinematográfica, se diría que Marcel Hanoun no existe. No sé cómo ven allí las películas, pero una cosa es segura: no las ven con los ojos; no tampoco las ven con la cabeza, porque el cine de Marcel Hanoun es un placer para ambos.

Si se juzgara a Hanoun sólo por su primera película, Une simple histoire, se hablaría de él prácticamente en los términos en los que se habla de Bresson. Pero cuando uno ve su evolución posterior, descubre que a las cualidades que asociamos con Bresson –como el control total de la imagen, la economía de la acción y de la imagen, la precisión, la exactitud y la seriedad casi puritana-, Hanoun ha añadido sensualidad, lirismo de imagen, atención estructural y el ojo y la mano del camarógrafo (Hanoun rueda sus propias películas). Hay momentos en sus películas, explosiones súbitas en imágenes, que pertenecen a los momentos más extáticos del arte cinematográfico. Me han dicho que Richard Roud rechazó L’Hiver, de Hanoun, para el Festival de Cine de Nueva York. No ha habido nada en el Festival de este año que se aproximara siquiera a la belleza de L’Hiver. La actitud de los festivales, de las revistas y los críticos de cine es extraña. Para todos ellos, el melodrama continúa siendo la norma del arte cinematográfico. Así, un artista como Hanoun trabaja año tras año, año tras año completa siete largometrajes, y luego tiene que venir a Nueva York para ser visto por primera vez como lo que realmente es. Mi explicación para esto es la siguiente: el cine comercial ha eclipsado, por su mero volumen y su insistencia, de tal manera los ojos y las mentes de los espectadores y críticos, que ya no saben lo que están viendo. En Nueva York, durante los últimos diez años, el realizador de underground (de vanguardia) ha disipado parte de este eclipse, ha dado cierta distancia al cine comercial, ha lventado el velo del melodrama, de modo que la belleza de la obra de Hanoun nos habla ahora clara y directamente. Nos estamos volviendo más sensibles a la forma del cine, a la estructura, a la imagen misma. El nuevo espectador no puede ser engañado por un tema «actual» o vistoso, ni por la «novedad» de las imágenes ni por los «valores» de la producción.

Hanoun no es tópico, ni polémico, ni sensacionalista. Sus temas tratan con sentimientos sutiles, con pensamientos, emociones, estructuras y formas sutiles que parecen trascender toda agitación temporal. Y, sobre todo, trata con el cine. Las películas de Hanoun hablan sobre el cine. Tratan con las nuevas fronteras del cine, con sus posibilidades, con sus glorias. Un buen momento en cine –y hay muchos momentos así en la obra de Hanoun- es mejor que cualquier tratado político, que cualquier sesión política, que... no sé. El significado del cine es el cine. La gloria del cine es el cine. La política del cine es el cine. La historia del cine es el cine. La liberación del cine es a través del cine. El significado de Marcel Hanoun es el cine. Si no les gusta Hanoun, están en contra del cine. Está más claro que el agua. Al menos para mí.
















































29 de octubre de 1970

Publicado originalmente en Village Voice.

Traducción de Verónica Fernández-Muro:
Diario de cine. El nacimiento del nuevo cine norteamericano.
Mangos de Hacha, México D.F., 2013.

Revisión de Francisco Algarín Navarro