XCÈNTRIC 2019 (26): HE STANDS IN A DESERT COUNTING THE SECONDS OF HIS LIFE, DE JONAS MEKAS (11)

Annette Michelson

Por Jonas Mekas y Pip Chodorov


 


Estaba en París en torno a 1962, y había conocido a Noël Burch, quizá por la intermediación de Brion Gysin. Fue mi segundo viaje a París, y como no tenía ningún lugar a donde ir, Noël Burch me dijo: «quédate conmigo. Tengo una cama libre, porque Annette está en Nueva York. Puedes dormir en su cama». Le di las gracias, y dormí en la cama de Annette, con todos sus libros a mi alrededor. Cogí uno, que me interesó, y lo robé.

Tenía la intención de devolverlo. En el 67, George Maciunas reuní por primera vez a los artistas a los que quería mostrar el edificio del número 80 de la calle Wooster, primer edificio del Soho convertido en un estudio de artistas. Estaba intentando montar una cooperativa de artistas para comprar este edificio. Annette Michelson apareció, y me presenté: «Lo siento por haber robado el libro de Henri Michaux». Fui asi como nos conocimos, y nos hicimos muy buenos amigos.

Jonas Mekas



Mientras que las figuras más admiradas de la historia del arte moderno, como Marcel Duchamp, Man Ray o Fernand Léger no establecían ninguna frontera entre la pintura, la escultura las artes estáticas, y por otro lado el soporte cinematográfico, basado en el tiempo, no se puede decir lo mismo de los comisarios de exposiciones y de los críticos que estaban trabajando entonces en torno al arte moderno. Un siglo después de que los futuristas italianos y, un poco después, los cubistas franceses hubieran adoptado el cine en tanto que medio de expresión, las películas de esos artistas seguían estando al margen del mundo del arte.

En parte se puede explicar por las leyes de mercado, factor poco reconocido por la crítica de arte, pero una realidad fundamental para determinar la forma en que las obras se exponían y se conocían. Las galería ganaban dinero vendiendo lo que exponían a los coleccionistas, y la colección de los museos se beneficiaban de la generosidad de los donadores sensibles hacia el valor mercantil de sus donaciones. Hasta cierto punto, el valor de una obra depende de su carácter único; sólo existe un original, sólo puede ser visto con la colaboración de su propietario. En ese sentido, las películas, que se podían reproducir mecánicamente en grandes cantidades, tenían un valor discutible en tanto que objetos físicos, por lo tanto la atracción de los coleccionistas era limitada.

Fue en ese contexto donde la contribución de Annette Michelson, a la vez en tanto que crítica y como comisaria de exposiciones, fue una gran aportación.

De 1956 a 1966, Michelson fue la crítica de arte de la edición parisina del New York Herald Tribune, antes de trabajar en Artforum, una revista que se conviertió en un árbitro del arte contemporáneo. En 1971, editó un número especial dedicado a dos cineastas: Sergei Eisenstein y Stan Brakhage, y luego el Special Film Issue en 1973, un número fuera de serie de la misma revista. La inclusión del cine en una revista de arte contemporáneo influyente fue de gran importancia. Lo mismo ocurrió con la cofundación de October, su sucesora, una revista sobre la vanguardia dedicada a la teoría crítica que contribuyó a afirmar el lugar que ocupaba el cine en los estudios de arte moderno.

En tanto que comisaria de exposiciones, Michelson llevó a cabo en la época un trabajo también importante. Con la exposición New Forms in Film, en Montreux, en 1974, atrajo la atención de mundo del arte sobre las películas de artistas concretos. Continuó sacando a la luz a una gran cantidad de artistas, colaborando con Peter Kubelka en París, en Une histoire du cinéma : Le cinéma expérimental de 1921 à 1977, que marcó la apertura del Centre Pompiodu en 1977.

Las películas seleccionadas para la ocasión por Michelson y Kubelka debían formar el fondo de la colección del Musée de l’Art Moderne que, a diferencia de la del MoMA de Nueva York, más antigua y más ecléctica, colocaba al cine un maravilloso lugar dentro de la historia del arte moderno.

Pip Chodorv

Artículo publicado originalmente
en el libreto que acompaña a la edición en DVD de
He Stands in a Desert Counting the Seconds of His Life
editado por Re:voir.

Traducción del francés de Francisco Algarín Navarro.