XCÈNTRIC 2019 (22): HE STANDS IN A DESERT COUNTING THE SECONDS OF HIS LIFE, DE JONAS MEKAS (7)

Andy Warhol

Por Jonas Mekas y Pip Chodorov


 

Cuando Adolfas y yo creamos la Film-makers’ Cooperative el 7 de enero de 1962, en mi apartamento, invitamos a una veintena de cineastas, y todos vinieron. Amos Vogel estaba allí, e intentó convencernos para que no fundáramos una cooperativa que habría podido competir con su propia productora, Cinema 16. Pero nos mantuvimos firmes, y mi apartamento se convirtió en la sede de la Coop y de la revista Film Culture.

Vivía y dormía allí, y venía gente todos los días, muchos cineastas, pero también poetas como Bob Kaufman y Allen Ginsberg, fotógrafos como Robert Frank y pintores como Salvador Dalí. La gente pasaba sin parar, y por la noche, proyectábamos películas.

Un día, Naomi Levine, una de las cineastas que venía a mi piso a ver películas, me dijo:

«Estoy celebrando mi cumpleaños. Ven conmigo, conocerás a algunos de mis amigos, como Jack Smith y Andy Warhol

- ¿Warhol? No lo conocía. ¿Es un amigo tuyo?

- ¿No conoces a Warhol? ¡Hace meses que viene a ver películas a tu apartamento! ¿Cómo es posible que no le conozcas?».

Había tal cantidad de gente sentada en el suelo para ver las películas –no teníamos sillas-, que no había tenido tiempo para conocerlos a todos.

Pero cuando vi a Warhol en la fiesta de Naomi, le reconocí; en efecto, venía todo el tiempo, y fue incluso allí donde conoció a muchas de las superstars de sus primeras películas, incluyendo a Naomi, por supuesto, que aparecía en una de sus primeras películas, Kiss (1963).

Nos hicimos amigos, y filmé su primera exposición personal en el Whitney en 1971. No molestaba a nadie que filmara en el interior de un museo. Tiene que ver con mi manera de filmar: no llamo la atención, soy un cineasta invisible, y lo hago de forma muy, muy distendida.

Pero en la época, no estaba bien visto filmar espontáneamente. Todos aceptábamos el postulado de Maya Deren que decía que, para ser un cineasta serio, había que escribir un guión y calcularlo todo, preverlo todo; no podíamos divertirnos simplemente con la cámara y hacer lo que quisiéramos.

Jonas Mekas

Es natural que el relato del encuentro entre Mekas y Warhol, el otro «antropólogo» de la contracultura neoyorquina, comience y acabe con escenas de desaparición: primero Warhol en el apartamento de Mekas, luego Mekas en la primera exposición importante de Warhol en un museo.

Estos dos artistas buscaban una especie de invisibilidad y cuestionaban la manera en que las películas debían hacerse, filmando sobre todo los acontecimientos más simples o cotidianos. Mekas llevaba su cámara a todas partes, filmando pequeños racimos de fotogramas que, una vez proyectados, aceleraban y perturbaban el movimiento «normal». Warhol no llevaba su cámara casi nunca, pero la colocaba en cualquier parte en su propio estudio, en una posición fija, ralentizando las cosas hasta que casi no había movimiento en absoluto.

Sus aproximaciones, radicalmente inéditas, era diametralmente opuestas. Mekas parecía convertir lo cotidiano en lo más vivo y lírico. Liberando al cine de la obligación de contar historias ficcionales y guionizadas, abría nuevas posibilidades, lo cual dio lugar a una nueva generación de cineastas que tomaban sus cámaras y miraban el mundo alrededor de forma espontánea.

La aproximación de Warhol era también iconoclasta, puesto que ponía en cuestión los códigos narrativos y la forma en que el cine trataba el paso del tiempo, pero de una manera aparentemente pensada para provocar más que para inspirar. Forzando al espectador a contemplar a una persona inactiva durante más de cinco horas (Sleep, 1963) o un objeto inanimado durante más de ocho (Empire, 1964), sometía la paciencia del espectador a tal prueba que éste llegaba a cuestionarse la naturaleza de entretenimiento del cine.

A pesar de sus formas opuestas de desafiar las convenciones cinematográficas, ambos artistas eran cómplices; la obra de Mekas más vista es sin duda Scenes from the Life of Andy Warhol, mientras que en los créditos de Empire, de Warhol, el puesto de cámara está acreditado a un tal... Jonas Mekas.

Pip Chodorv

Artículo publicado originalmente
en el libreto que acompaña a la edición en DVD de
He Stands in a Desert Counting the Seconds of His Life
editado por Re:voir.

Traducción del francés de Francisco Algarín Navarro.